Dra. Edurne Iriarte,
Directiva de Basta Ya, organización que lidera la
resistencia civil contra la ETA
Quiero
hacer algunas reflexiones sobre el terrorismo a partir
de mi experiencia y de mi análisis de lo que ha
significado y lo que significa el terrorismo vasco, el
terrorismo que tenemos en España.
Y en estas reflexiones que quiero hacer, aunque me voy a
centrar lógicamente en el terrorismo de ETA que es el
que yo conozco fundamentalmente, sí quisiera que lo que
voy a decir pueda tener algún interés que vaya un poco
más allá del análisis del caso concreto de España y
quizá pueda servir como elemento comparativo para
comprender no sólo el terrorismo español, sino también
el que hay en otros países.
Y para llevar a cabo este análisis quiero intentar
responder a tres preguntas generales válidas para
analizar ETA y válidas, creo, para analizar otros
terrorismos, que son las siguientes: en primer lugar, ¿el
terrorismo tiene causas o justificaciones? En segundo
lugar, ¿de qué depende su supervivencia? Y en tercer
lugar, ¿cómo se combate el terrorismo?
Respecto de la primera pregunta que estoy planteando, ¿tiene
el terrorismo “causas”?, o cuando yo digo causas, ¿quiero
decir justificaciones? Para contestar esta pregunta
quisiera empezar diciendo que hay dos ideas bastante
generalizadas sobre el terrorismo que han sido aplicadas
tanto al terrorismo de mi país como a otros
terrorismos.
La primera idea es que el terrorismo responde a la
opresión, a algún tipo de opresión; y la segunda idea
es que el terrorismo responde a situaciones de pobreza.
Pues bien, quiero decirles que estoy muy de acuerdo con
Walter Leker, entre otros, quien tiene un magnífico
libro que se titula la Guerra sin Fin, en el cual aborda
entre otras cuestiones ésta, y Walter Laker responde
que si analizamos los terrorismos del siglo XX , ninguna
de estas dos generalizaciones es cierta, es decir, el
terrorismo no responde a la opresión, no es ese el
factor primordial; y dos, la pobreza no es factor
fundamental que explica el terrorismo, de hecho dice
Laker que estos dos factores tan sólo pueden ser
aplicados al terrorismo de finales del siglo XIX y él
cita el caso de los revolucionarios rusos y de los
patriotas irlandeses, pero señala que no cree que
puedan aplicarse estas dos causas a los terrorismos del
siglo XX.
Desde mi análisis de ETA creo que la generalización
que hace Laker, con muchísimos más datos, porque él sí
conoce muy bien el conjunto de terrorismos del mundo
aunque no ha analizado específicamente el de ETA, yo
les diré que ETA, nuestro terrorismo, el terrorismo
vasco, confirma estas tesis de Walter Laker en lo
sustancial. ¿Por qué?, por las dos siguientes
cuestiones: en primer lugar es verdad que ETA, el
terrorismo vasco, surgió en el franquismo, por lo tanto
apareció en una situación de dictadura, es decir, sí
había un elemento de opresión.
Ahora bien, ese elemento de opresión no era el factor
sustancial, pero ¿por qué afirmo esto? Por lo
siguiente, en primer lugar, como el mismo Laker se
pregunta: ¿por qué surgió el terrorismo en el
nacionalismo vasco y no en el nacionalismo catalán?
Segunda razón, el terrorismo vasco, como saben, ha
asesinado sobre todo en democracia. Surgió en la
dictadura, pero en la dictadura apenas si asesinó, la
mayor parte de sus asesinatos los ha cometido cuando ya
en España teníamos democracia. Por lo tanto, el
elemento de opresión no estaba ahí, había
desaparecido.
Y segunda cuestión, la pobreza. El caso del terrorismo
vasco muestra también que no podemos hacer
generalizaciones sobre las causas del terrorismo
vinculadas a la pobreza, pues como saben, el País Vasco
ha sido tradicionalmente una de las regiones más ricas
de España. Cuando surgió el terrorismo vasco yo creo
que era la más rica; ahora sigue estando entre las más
ricas de España, por lo tanto en ningún caso la
pobreza estaba relacionada con este terrorismo.
¿Cuáles han sido las causas? Yo destacaría que básicamente
el fanatismo, en este caso es un fanatismo de extrema
izquierda y ultranacionalista. El terrorismo vasco es
una combinación de ambas, extrema izquierda y
ultranacionalismo. Y dos, hay un factor al que no se ha
atendido suficientemente en todos los estudios sobre
terrorismo, que es el factor psicológico; yo les diré
que nosotros tampoco lo hemos analizado. En mi
experiencia con el terrorismo yo lo he citado, he
abordado la cuestión brevemente en dos libros, muy
brevemente, mas tampoco lo he analizado, pero esa
experiencia me ha enseñado que el factor psicológico
es importante para explicar el terrorismo.
Factor psicológico relacionado con la agresividad y con
otros factores de desintegración social, pero
desintegración social en su aspecto psicológico, no me
refiero a la cuestión sociológica. Y en segundo lugar,
además de esos dos factores, el terrorismo vasco nos
muestra otros dos elementos que explican en nuestro
caso, y me parece que en otros casos de terrorismo, el
porqué del terrorismo, que son los siguientes: ¿el
terrorismo se convierte en un medio de vida? ¿Eso es así
para el terrorismo vasco?
Así mismo el terrorismo es un medio de poder, y en
estos momentos el terrorismo vasco a pesar de que está
muy debilitado, para los terroristas que componen el
entramado es un medio de poder. Siguen teniendo una
influencia enorme para determinar no sólo la política
vasca, sino el conjunto de la política española.
En definitiva quiero insistir en que el terrorismo vasco
sobre todo se desarrolla y asesina en democracia, en una
democracia que es una de las democracias más asentadas
del mundo. Y estoy de acuerdo además con la presentación
de Jacobo Rodríguez sobre el buen momento de la
democracia española, pero no obstante seguimos teniendo
terrorismo en una región económicamente muy
desarrollada y además con partidos nacionalistas en el
poder en el País Vasco desde el inicio de la transición
democrática.
Con partidos nacionalistas que en buena medida
representan los mismos objetivos que el terrorismo ETA,
y que tienen un poder enorme en el País Vasco dado que
nuestro sistema es muy descentralizado en el que los
poderes autonómicos, los partidos que controlan el
poder de la región descentralizada tienen un gran
poder.
A partir de lo que he dicho, ¿por qué entonces pervive
el terrorismo, por qué entonces ha pervivido ETA? Voy a
responder esta pregunta y creo que mi respuesta para el
caso español también puede servir de elemento
comparativo para otros terrorismos. Yo les diría que el
terrorismo suele pervivir en nuestro caso por causas
internas y por causas externas. Con las causas internas
me refiero a algo que ya he dicho y en lo cual insisto:
el terrorismo es un medio de vida, el terrorismo es un
medio de poder. Y yo me atrevería a afirmar, sin
conocer muy bien su caso, que las Farc pueden
representar en este sentido exactamente lo mismo, como
ETA en otros niveles, medio de vida y medio de poder.
Además de eso, ¿por qué pervive el terrorismo? Desde
luego, por la continuación del fanatismo y del odio,
elemento que también está presente en ETA y que es un
elemento muy importante. Nuevamente en el terreno del
fanatismo y del odio, en el caso de ETA yo les diré que
el odio es un odio étnico, en buena medida tiene una
sustancia étnica como saben los terroristas de ETA y
parte del nacionalismo que no es terrorista, también
hay que distinguirlo, comparten la idea de que existe
una raza vasca que sería diferente de la española y
hay un odio al español o a lo que se considera lo español.
Y luego vuelvo de nuevo en la pervivencia del terrorismo
al elemento psicológico. Mi observación del terrorismo
vasco me muestra que hay un elemento psicológico de
inadaptación social e insisto, no me refiero a clase
social baja, me refiero a problemas de inadaptación
social que no están vinculados con la clase social sino
con otros problemas. Y esto se puede observar analizando
los perfiles y características de los terroristas.
Por lo tanto, vuelvo a insistir aquí no existen causas
o justificaciones del terrorismo desde el punto de vista
político o moral. Yo no sé si recuerdan que nuestro
presidente de gobierno participó en una conferencia
sobre el terrorismo de Naciones Unidas y dijo que no hay
causas del terrorismo. En España hubo una pequeña polémica,
y hubo críticas al presidente, se le dijo, usted es un
simple, cómo qué no hay causas del terrorismo. Pues en
mi opinión creo que fue una afirmación acertada, qué
es lo que él quería decir, al menos así lo
interpreto, porque es mi propio punto de vista.
Quería decir que no hay justificaciones políticas o éticas,
eso es lo que quería decir, otra cosa es el análisis
de las causas desde el punto de vista sociológico o
politológico evidentemente, pero eso es otro tema
totalmente diferente.
Pero les decía que el terrorismo pervive por lo que he
llamado causas internas desde el punto de vista politológico,
no político o ético, y las causas externas. Y creo que
las causas externas en todos los casos de terrorismo, y
en el nuestro es así, son de dos tipos. Yo he analizado
estas causas externas en un libro que acabo de publicar
en España, intitulado Cobardes y Rebeldes, por qué
pervive el terrorismo, y en este libro analizo las
causas externas relacionadas con las actitudes sociales,
dedico casi todo el libro a eso, pero también las
relacionadas con la actitud del Estado.
El terrorismo pervive, en primer lugar, cuando se
encuentra frente a un Estado débil. En el libro que
acabo de publicar he tomado el concepto de débil de
Robert Caban que aparece en su último libro publicado
en español. Y he hecho el paralelismo con las actitudes
de los Estados ante el terrorismo. ¿Qué quiere decir
Estado débil en este caso? Pues un Estado que negocia
con los terroristas, que no acaba de tener una convicción
fuerte y además capacidad que son las dos cosas para
combatir con firmeza al terrorismo sin ninguna vía de
negociación.
Pues bien, en España el Estado mantuvo vías abiertas
de negociación con los terroristas hasta mediados de
los años noventa. Ahora cuando todos miramos hacia atrás,
políticos y ciudadanos e intelectuales, decimos: pero cómo
pudo pasar esto. Luego les diré por qué pasó en
parte. Pero pasó en primer lugar porque el Estado era débil,
el Estado no sabía cómo combatir muy bien al
terrorismo y el Estado pensaba que podía acabar con el
terrorismo o que el terrorismo acabaría si negociaba
con el terrorismo.
Bueno, pues nosotros seguimos con esa dinámica de
persecución en parte, pero hasta mediados de los años
noventa en que se mantuvieron abiertas las
negociaciones, hasta entonces, yo creo que el Estado fue
débil, ¿y qué ocurre si un Estado mantiene puertas
abiertas a la negociación? Ocurre que considera al
terrorista, al grupo terrorista, como un interlocutor válido,
por lo tanto refuerza enormemente su legitimidad. El
terrorista se refuerza porque sabe que el Estado quiere
negociar con él, que va a negociar con él; por lo
tanto, percibe que sus asesinatos obtienen un beneficio
y les refuerzan en su capacidad de influencia.
Pero además en España, decía, hemos tenido un Estado
débil y hemos tenido también una sociedad débil, en
el libro que les acabo de mencionar yo analizo sobre
todo la debilidad de la sociedad. Y en buena medida la
actitud del Estado, la debilidad del Estado, refleja la
debilidad de la sociedad española; ¿de qué se ha
compuesto esta debilidad hasta los años noventa en la
sociedad española? Pues de unos elementos que yo creo
que podemos encontrar en todos los casos de terrorismo,
y me parece por lo que yo sé del caso colombiano, que
todos esos elementos están también en el caso
colombiano, aunque ya sé que es difícilmente
comparable, porque hay otros muchos elementos.
En primer lugar cierta comprensión de la sociedad.
Ahora nos parece mentira, pero en España hubo cierta
comprensión hacia el terrorismo, hasta bien entrados
los años ochenta. ¿Comprensión, por qué?, pues
porque el terrorismo había nacido en el franquismo,
luego era el franquismo el culpable, no el propio
terrorismo, los españoles éramos culpables por nuestra
propia historia, teníamos que pagar, más o menos. Y
luego estaba el elemento de la izquierda, hubo mucha
confusión en la izquierda española y esa confusión se
produjo en buena medida porque estamos hablando de un
terrorismo de extrema izquierda, también
ultranacionalista, pero se tiende a olvidar que es un
terrorismo de extrema izquierda.
Y eso produjo durante cierto tiempo confusión en la
izquierda democrática, confusión que perdura en la
extrema izquierda española, y un ejemplo de ello es la
actitud de izquierda unida que persiste en la misma
confusión, yo considero aunque esto es debatible, sobre
el terrorismo.
Segundo problema que explica la debilidad de la sociedad
española: desconocimiento del carácter del terrorismo.
Si nosotros leemos los análisis intelectuales por
ejemplo de los años setenta y ochenta en España,
dichos análisis nos muestran que los intelectuales españoles
creyeron hasta bien entrados los años ochenta que el
terrorismo iba a remitir en la medida en que la
descentralización autonómica en España estuviera
completada. Pensaban, cuando esto esté acabado el
terrorismo morirá por sí solo, porque ya no tendrá
reivindicaciones políticas. No comprendían, no
comprendimos las causas internas del terrorismo, todas
las que les he relatado anteriormente.
Y luego hubo también en la sociedad española mucha
indiferencia, porque hasta los años noventa la sociedad
española percibió que los terroristas no asesinaban a
la sociedad, sino al Estado, es decir cuerpos
policiales, ejércitos, elites políticas, jueces, los
ciudadanos no se sentían como objetivos; comenzamos a
sentirnos objetivos sobre todo desde mediados de los años
noventa.
Y cuarto problema de la sociedad, miedo. Este es un
problema que persiste y es fundamental: miedo en los
ciudadanos, en los medios de comunicación, en los
propios políticos, en los jueces, etc. Miedo que ha
provocado también un plegamiento importante de la
sociedad a los terroristas. A partir de los años
noventa ha habido cambios importantísimos en España, y
en estos momentos estamos, yo creo, en el buen camino en
el combate al terrorismo.
Y voy a la tercera y última parte de mi reflexión, y
es la respuesta a la tercera pregunta que planteaba que
es, ¿cómo se combate el terrorismo? Creo que en el
caso de España, con nuestra experiencia respecto a ETA
hemos demostrado y ahora lo tenemos claro, porque
llevamos muchos años de experiencia desgraciadamente
con este problema, que el terrorismo se combate con un
Estado firme y con una sociedad movilizada. Y yo les
destaco que me parece que la sociedad movilizada es tan
importante como el Estado firme, un Estado firme por sí
solo no puede acabar con el terrorismo.
Un Estado firme significa que persiga al terrorismo y
que no abre ninguna vía de negociación con los
terroristas. Y no debe abrir ninguna vía de negociación
por dos razones: por los principios democráticos, pues
en la medida en que se negocia con los terroristas desde
una democracia, se han perdido y caído los principios
democráticos. Y en segundo lugar porque además no es
posible negociar con el terrorista, no es posible
negociar con un fanático, un demócrata nunca podrá
llegar a un acuerdo sensato con un fanático.
En el caso español desde cuando el Estado adoptó
realmente unas políticas de firmeza, yo creo que esto
sustancialmente empezó a ocurrir con la llegada de
Jaime Mayor Oreja al Ministerio de Interior en España
en 1996, quien es un político que ha tenido muy clara
la política de firmeza del Estado, y él realmente
lideró desde entonces las políticas de firmeza y desde
entonces las consecuencias han sido enormemente
positivas, tenemos un terrorismo muy debilitado y el
conjunto del entramado social que rodea al terrorismo
está igualmente debilitado.
Pero en segundo lugar es igual de importante una
sociedad movilizada, porque a veces olvidamos que si el
terrorismo pervive lo hace porque encuentra el
acatamiento de la sociedad a través del miedo, de la
comodidad. La sociedad no se enfrenta claramente al
terrorismo, lo deja actuar, como les he dicho, con todos
los efectos del miedo, de la indiferencia, etc. Esto
inevitablemente refuerza al terrorismo. Refuerza, le da
legitimidad y además le da el convencimiento de que
puede seguir actuando.
En los últimos años, también desde principios de los
años noventa, tenemos una sociedad mucho más
movilizada con muchas organizaciones, movimientos
sociales antiterroristas como las dos organizaciones en
las que colaboramos José María Calleja y yo, Basta Ya,
Fundación para la Libertad. Tenemos unos medios de
comunicación muy concienciados sobre este problema,
también intelectuales muy movilizados, jueces que
trabajan cada día mejor contra el terrorismo, etc.
En fin, hay una sociedad que ha tomado plena conciencia
de este problema y que a pesar de que todavía hay
muchas lagunas, realmente está haciendo lo que tiene
que hacer contra el terrorismo. ¿Cuál es el problema
final? El problema final, como ustedes ya conocerán, el
último escollo que tenemos en España para derrotar
definitivamente al terrorismo es la actitud de los
partidos vascos nacionalistas. Los partidos
nacionalistas tienen una actitud en estos momentos de lo
que yo llamaría legitimación indirecta del terrorismo
a través de sus decisiones y acciones.
Son partidos que no están conectados con el terrorismo,
ellos no usan el terrorismo, yo creo que nunca lo
utilizarían, por lo tanto hay que diferenciarlos, sin
embargo, legitiman indirectamente al terrorismo. Y es
nuestro último escollo, pequeño, si tenemos en cuenta
lo que ha sido nuestra historia, pero en estos momentos
un escollo importante.
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