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Enrique
Ghersi,
Director del Centro de Investigación y
Estudios Legales de Perú
Yo
quisiera plantear en esta exposición una hipótesis que
espero sea polémica. Yo sostengo que en América latina
no existe el estado de derecho por un conjunto de
razones que tienen que ver con problemas profundos de la
tradición, de la historia jurídica, de la forma como
se organiza el estado político latinoamericano y de la
estructura cultural y social de nuestros países.
La
razón principal por la que se puede afirmar que no
existe el estado de derecho en América latina es
esencialmente por una razón: en América Latina la ley
a diferencia del occidente no es un límite del poder, es un reflejo del poder.
A
diferencia de lo que sucede en el mundo occidental, en
Europa donde la ley es una ilimitación al gobernante,
en América Latina es un instrumento del gobernante.
Por eso sostengo que en América Latina “la ley
refleja al poder y no limita al poder”. Desde que la
ley limita al poder y no lo limita es imposible el
estado de derecho. Lo que tenemos en América Latina es
un estado de legalidad que es una cosa muy distinta.
Sucede que lamentablemente la influencia positivista nos
a hecho creer que ambas cosas son sinónimas.
El
positivismo latinoamericano es mucho más antiguo que el
oriental y nos a persuadido a todos de que el derecho y
la ley son idénticos, que hay una identidad y una línea
conceptual absoluta entre ambos conceptos, lo cuál es
absolutamente falso, totalmente equivocado y ridículamente
dramático.
Eso
nos lleva a la situación de que en América Latina lo
que tengamos sean estados de legalidad, pero no un
estado de derecho porque esas leyes no limitan al poder,
por el contrario son un reflejo de él.
El
origen de este fenómeno puede ser constatado
fehacientemente en diferentes países de América
Latina.
Pero
el caso de que en América Latina no exista un estado de
derecho creo
que tiene un origen histórico apreciado. Este origen
tiene mucho que ver con la forma como se produce el
derecho en América Latina con la tradición jurídica y
nuestra experiencia histórica.
Respecto
de los orígenes coloniales de las instituciones jurídico-políticas
latinoamericanas la influencia de las tradiciones políticas
y jurídicas coloniales es mucho mayor de la que
sospechamos.
En
nuestras estructuras política somos reales audiencias
independientes. Los criollos latinoamericanos lo que
hemos hecho fueron administrar nuestras reales
audiencias hasta hoy.
Como
hemos tradicionalmente sabido administrar utilizando el
derecho para dividir, para criar privilegios, para
separar socialmente a las personas, para defender el
viejo capitalismo mercantilista del privilegio que es el
que caracteriza a América Latina y construir las
sociedades en la que vivimos. En ese estado siempre hubo
leyes pero nunca estado de derecho.
El
derecho castellano tuvo dos fuentes: una fue el derecho
consuetudinario de los fueros, que era un derecho que
recogía la experiencia espontánea de los pueblos de
Castilla.
El
derecho real fue un derecho impuesto por la autoridad de
arriba hacia abajo, en Castilla tuvo poca fuerza,
entonces los burócratas castellanos lo impusieron en América
Latina. Su experimento fue aquí porque e Castilla no
podían hacer los que se les daba las ganas, los fueros
tenían limitaciones al ejercicio del poder real.
No
puedo hablar por Colombia ni por Venezuela pero en el
Perú nos encanta litigar. Todos los peruanos tenemos
juicios, varios juicios. Además los heredan.
En
la historia de la tradición latinoamericana en la
tradición de litigios eso es muy hispánico, el juez es
también una autoridad que se encuentra profundamente
ligada con nuestra historia, las cortes en América
Latina son las que interpretan ese poder e interpretan
esa legalidad. Por supuesto que la interpretan a su
manera, de acuerdo con el poder político o las
circunstancias económicas de cada caso. De manera que
la corrupción es además un elemento ampliamente
extendido en este mundo de repúblicas judiciales en las
que vivimos.
No
existe otra experiencia igual en el mundo, no hay en el
mundo descolonizado anglosajón o francés poderes
judiciales coloniales que hayan creados o repúblicas.
Eso es lo que nos pone al margen de occidente, porque
el estado latinoamericano se construye sobre el
poder judicial colonial con la ineficiencia y la
limitación que ya tenía. Ese es el estado criollo que
tenemos hasta ahora.
Un
estado que utiliza la ley como un instrumento del poder
que no reconoce la propiedad sino cuando es del amigo
del gobernante, que no reconoce la libertad sino cuando
es amigo del presidente de turno, que no reconoce el
derecho de las personas.
El
espíritu de este estado de legalidad existente en
nuestros países de América Latina es “para mis
amigos todos, para mis enemigos la ley”. La sola idea
de que el derecho pueda limitar al poder es ajena a
nuestra tradición política y a nuestra cultura jurídica
En
América Latina sé a legislado importando normas. Voy a
hablar de mi país: Perú. El Código Civil de 1984 es
el Código Civil de Mussolini de 1942. El Código de
Comercio peruano de 1908 es el Código de Comercio español
de 1898, con errores y todos. Esto sólo para nombrar
algunos de los tantísimos casos que tenemos.
De
manera que somos unos grandes creadores de leyes: las
importamos. Como ustedes se imaginaran importar leyes no
significa que tengamos derechos, sencillamente hemos
copiado normas de otros países pretendiendo que rijan
igual y aquí hubo una gran ignorancia y me permitirán
ahora una disgregación técnica.
Los
abogados y los economistas cometen un mismo pecado ya
que creen que la ley es gratuita y es un bien libre en
la sociedad, eso no es verdad ya que la ley es costosa,
la ley no es gratis es un bien de capital, es como un
martillo la gente la usa cuando puede adquirirla e
introducirla a
su patrimonio.
La
ley no cuesta en dinero, por lo menos no directamente,
la ley cuesta en tiempo y en información.
¿Cuánto
es el costo de la ley?. La cantidad de tiempo e
información necesaria para cumplirla.
Cualquier
tiene por consiguiente un costo que podemos nosotros
determinar en función de la mayor cantidad de tiempo o
la mayor cantidad de información.
Por
ejemplo una ley que requiere mucho tiempo exige mucha
información, es más costosa que una ley que requiere
menos tiempo para cumplirla y exige menos información
para obedecerla.
Esto
es perfectamente ignorado por los abogados y por los
economistas ni pensemos en los políticos que ni se
imaginan que esta discusión existe.
Cuando
se crea el derecho autoritariamente, positivistamente,
cuando se importa la ley en vez de prestarle atención a
las tradiciones jurídicas existentes en esta sociedad y
se utiliza al derecho como un mecanismo de control
social en lugar de ser un mecanismo de expresión social
se crea la situación que tenemos en América Latina,
donde tenemos las palabras: ley, jueces, códigos pero
no son ni leyes, ni jueces, ni códigos.
Tenemos
una perversión de la palabra, utilizamos palabras
desprovistas de significado. Le decimos Constitución a
lo que es un documento revolucionario, le decimos ley a
lo que es una pura orden de la autoridad, le decimos
juez al delegado del presidente. Ninguno en juez ni
constitución ni derecho. , son sencillamente un
instrumento de poder.
Quién
fuere electo democráticamente o tomare por asalto la
presidencia de la República ejerce exactamente igual
esos atributos de poder como los ejerció el Virrey,
como los ejerció el inca o los ejerció el emperador
azteca.
Al
final somos hijos del mismo caudillismo y al final somos
expresiones históricas del mismo proceso de fondo, la
forma como se distribuye y administra el poder en América
Latina
Cuando
se me pidió hablar sobre el estado de derecho les dije
que en realidad hay que hablar de la ausencia del estado
de derecho
Ya
el concepto estado de derecho es harto discutible. En la
historia de derecho muchas veces se quiere decir que
estado de derecho y rulo Fol. El concepto anglosajón es
iguales y no son verdad.
Rulo-Flo
es un concepto subsecuente al proceso político. El
estado de derecho es un concepto antecedente al proceso
político.
Pero
si hemos de entender por estado de derecho la limitación
del poder a través de la ley, que finalmente es el
mismo objetivo del ruloflo debemos admitir que en América
latina no existe semejante cosa, lo hay que hay es un
puro estado de legalidad positivista.
Finalmente
la legalidad es una emanación del poder, un
instrumento.
La
construcción de un auténtico estado de derecho y una
limitación del poder político es una tarea aún
pendiente y muy ardua.
No
creo que sea posible crearla deliberadamente, creo que
debe ser un proceso evolutivo complejo y largo, donde a
trompicones los múltiples y tristes escenarios que
describimos en América Latino no sean sino las batallas
que contemporáneamente estamos viendo.
Tal
vez nosotros con la magnífica invitación que nos han
hecho nuestros hermanos de Colombia podemos llegar a una
misma sabiduría y descubrir que la batalla de contra Chávez
en Venezuela, la batalla contra Fujimori en el Perú, la
batalla en Colombia por defender y conservar su
libertad, que la batalla de Bolivia, Chile, Brasil y en
cada una de nuestras naciones no son sino escenarios de
esa misma guerra.
La
guerra por defender la libertad y por construir eso que
quieren llamarle estado de derecho y que para mí es
sencillamente aprender vivir en libertad.
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