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Eventos
Seminario Internacional: 
"Las amenazas a la democracia en América Latina: Terrorismo, Neopopulismo y Debilidad del Estado de Derecho" 
Bogotá, 6 y 7 de Noviembre de 2003, Hotel La Fontana

Ponencias

DERROTANDO AL TERRORISMO

General John Thompson
 

Hemos visto que el terrorismo es un fenómeno multifacético que puede existir en muchas formas. Nuestra respuesta a la pregunta: “¿Puede el terrorismo ser derrotada?” es afirmativa, pero esto llevará tiempo y un gran esfuerzo. Las consecuencias del terrorismo pueden ser reducidas, y la amenaza que esto plantea a nuestra vida diaria puede ser mejor contenida en el futuro próximo.  El desafío no es  simplemente responder con más de nuestra propia fuerza, ni con mayor precaución. Debemos aplicar de una forma apropiada todos los elementos del poder nacional, paralelamente al hecho de que procuremos entender las excusas que les sirven de apoyo a los terroristas. Lo más importante que debemos  aplicar es la unidad de esfuerzo absoluta, así como una cooperación sin cuartel entre los distintos actores de la vida nacional; esto es fundamental para tener éxito y para ello no son válidas las excusas de diferencias políticas, porque si dejamos que triunfe el terrorismo, no habrá diferencias políticas qué discutir, porque tampoco existirá la democracia como sistema político.  

Respecto al terrorismo hay distintas acepciones; existen aquellos que pretenden convencernos que el terrorismo es una reacción entendible y normal a la condiciones de desigualdad que existen en nuestro mundo. Rechazamos ese argumento por completo; porque a pesar del drama que significan la pobreza, la injusticia,  y la desigualdad social, eso no justifica el uso de terror, como dichas situaciones han sido a menudo explotadas por organizaciones terroristas, en su beneficio. Prueba de ello lo tenemos en el mundo en general; en donde a pesar de las grandes desigualdades existentes, los actos terroristas son la minoría, la mayoría no actúa contraria a la ley, a las normas jurídicas, a los derechos humanos, a su condición intrínseca de seres sensibles, a su condición de personas. Esto que afirmamos no impide la necesidad de contribuir al desarrollo de todos los pueblos del mundo. Los programas de desarrollo económico, social y político, el respeto a los derechos humanos, la gobernabilidad y la obediencia al Estado de Derecho merecen nuestra mayor atención y apoyo. Ya es hora para que los países de mayor desarrollo económico dentro de nuestra comunidad global  entiendan que el éxito de sus esfuerzos para ayudar a promover las democracias más justas, más sólidas, y  más prósperas es vital a sus propios intereses también. (Comentario…Si alguno de ustedes quiere leer un ensayo interesante sobre ese tema, les recomiendo una obra escrita por Michael Radu, titulada “La Futilidad de la Teoría de las Causas de Origen.”)  

No existe ninguna justificación moral para recurrir a actos de terrorismo con el objeto de efectuar cambios políticos o sociales, no puede haber cambio bajo el amparo de la sangre, ni del miedo, ni de la amenaza. Nos preocupa que los actos de terrorismo se han hecho una parte de la rutina nacional en algunos países y que muchos de nosotros miremos con resignación esa grave situación, sin darnos cuenta que quienes emplean el terrorismo, procuran minar el Estado de Derecho y conseguir sus objetivos por violencia y miedo; y que éstos y sus apologistas que comparten la creencia que con actos como los secuestros, extorsión, asesinatos, destrucción de bienes y servicios de la comunidad y otras formas de violencia, como medios ilegítimos de la expresión política, son una amenaza para la humanidad y para la seguridad del continente.  

Derrotando a los terroristas y destruyendo a sus organizaciones

Mis antecesores en la palabra nos han ayudado a entender la complejidad del terrorismo. El derrotar a esta amenaza requiere de una estrategia ofensiva que incorpore la aplicación de todos los elementos de nuestro poder nacional, incluyendo los económicos, políticos, militares e informativos. Además, para ser acertado, nuestra voluntad política debe ser absoluta; las diferencias partidistas deben de ser subordinadas al bien común y recordar que el enemigo no es el Presidente tal, o el Partido cuál, sino el terrorismo. Todos los sectores de nuestras sociedades deben compartir parte de la carga; pero todos nuestros líderes deben proporcionarnos visión, inspiración, dirección y coraje para equilibrar las cargas de la responsabilidad, la capacidad de nuestros líderes para entender los intereses que compartimos en la eliminación de estas amenazas es crucial.

 La lucha contra el terrorismo requiere de una cooperación sin precedentes de todos dentro de nuestros Estados;  y de los países  más  ricos  y más poderosos del mundo, quienes deben buscar nuevos modos de ayudar a otros satisfacer las necesidades razonables de sus pueblos. 

En términos generales podemos afirmar que los componentes de una estrategia para  derrotar el terrorismo incluyen lo siguiente:        

Acciones contra grupos de terroristas directas, implacables y continuas. Todos los instrumentos disponibles del estado deben ser usados contra esos grupos.

 Los líderes terroristas y sus organizaciones deben ser identificados. La comunidad de inteligencia y las agencias policiales deben determinar  la infraestructura terrorista y la orden del mando y control y compartir la información crítica de una manera apropiada con otras agencias nacionales y con aliados internacionales.

Empleo de todas las formas de la inteligencia para localizar a terroristas y sus organizaciones. La inteligencia humana debe ser ampliada como es necesario para complementar otras formas de inteligencia. La cooperación internacional es esencial.

Cada medio disponible debe ser usado para interrumpir y destruir la capacidad de los terroristas para conducir actos de terrorismo. Sus santuarios deben ser atacados y sus líderes perseguidos; sus sistemas de mando, control, y comunicaciones deben ser eliminados junto con sus fuentes de apoyo moral y financiero.  

Negando apoyo a los terroristas

Las organizaciones terroristas de hoy muchas veces disfrutan del apoyo de Estados, líderes extranjeros o grupos privados que se compadecen con su causa. Para derrotar el terrorismo debemos negarles acceso al espacio, recursos, equipo, movilidad, tecnología y educación que ellos necesitan para sobrevivir. El papel de los actores no gubernamentales es también importante. Las organizaciones no gubernamentales como las representadas aquí hoy son necesarias;  pero debemos abrir nuestro espectro político y de participación; es necesario escucharnos los unos a los otros, pero también escuchar a muchos otros con ideas diferentes, de lo contrario nuestra participación se convertirá en un monólogo con palabras que decimos por que a otros les gusta escucharlas. Debemos ser críticos con nosotros mismos y con los sectores más influyentes de nuestra comunidad nacional, por que lo importante no es ganar sólo amigos, sino adeptos para nuestra causa que es la lucha contra el delito internacional más grave del momento: el terrorismo.  Los gobiernos deben trabajar estrechamente con nuestra colaboración,  y al mismo tiempo asegurar que los grupos terroristas no aprovechen los servicios de algunas de esos grupos también. Todos los estados tienen la obligación de cooperar en la lucha contra el terrorismo. Aquellos estados que abriguen a terroristas deben tratarse como responsables por sus acciones. Ellos deben recordar sus obligaciones como miembros de la comunidad de naciones; pero a ellos no debemos rechazarlos a priori, sin antes ofrecerles estímulo y facilitarles información y ayuda para enfrentar la situación, para el caso de que carezcan de los medios necesarios. La comunidad internacional se encargará de compensar a aquellos Estados que han contribuido con la lucha contra el terrorismo, así como no olvidará a quienes no han defendido con ahínco la paz mundial. 

Podríamos mencionar a título de ejemplo algunos objetivos políticos fundamentales:

La presión internacional debe ser aplicada contra todos los estados reconocidos como patrocinadores del terrorismo. Ningún país debe permitir la actividad terrorista dentro de sus fronteras. Tanto los incentivos como los desalientos deberían ser establecidos para animar y persuadir a los estados a eliminar sus relaciones con terroristas y su causa.

Deben ser establecidas nuevas normas para todos los estados que participan en la guerra global contra el terrorismo, adecuando los estándares existentes a la Resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas # 1373, la cual establece las obligaciones de los estados para combatir al terrorismo. Entre otras cosas, exigiendo a los estados a prohibir que sus ciudadanos apoyen económicamente a terroristas, negando proveerles zonas de amparo y tomando medidas para impedir su libre movimiento por el territorio nacional.

 La cooperación internacional debe de ser reforzada. Se requiere un esfuerzo internacional fuerte y unido contra el terrorismo. Los países deben ayudar a sus vecinos a mejorar su capacidad para luchar contra el terrorismo. De la misma manera, cada uno debería profundizar su propio entendimiento de las responsabilidades compartidas entre los países en muchos de los problemas asociados con el terrorismo. La relación y corresponsabilidad que existen entre los países que son los mayores consumidores de drogas y aquellos en zonas de producción y de tránsito es un buen ejemplo regional de este punto.

Se requieren más esfuerzos concertados para establecer la presencia estatal en los territorios a los cuales el poder central del gobierno, tradicionalmente no llega; como las fronteras por ejemplo. El terrorista no puede seguir convirtiéndose en dueño y Señor de las tierras, sus posesiones y sus ciudadanos por las faltas en que incurran nuestros gobernantes, convirtiendo esas zonas en sitios de refugio. Una variedad de esfuerzos de inteligencia debe ser desarrollada para confirmar la posición de santuarios sospechosos. Una vez confirmado, los aliados deben cooperar para tomar la acción apropiada para eliminar tales áreas.  

Conclusiones
 

En  resumen, la lucha contra el terrorismo será tan larga como los estados y sus ciudadanos, organizados o no, lo deseen. Si vamos a tener éxito, cada uno de nosotros, en nuestras propias tierras debemos generar la voluntad política necesaria para ello y comprometernos a niveles de unidad y cooperación sin precedentes. Debemos esforzarnos por afianzar los valores de nuestra comunidad internacional, en la cual éstos  sean los de la dignidad humana, el respeto al Estado de Derecho, los derechos humanos y la tolerancia;  y en donde más que las palabras, podamos transmitirles con nuestro ejemplo a esos compatriotas del mundo,  la práctica de esos valores.-

       

 



 

Presidente de Fil

 

Mario Vargas Llosa


Conferencia Internacional:

"UNA VISION MODERNA PARA AMERICA LATINA"
Washington, 30 de Septiembre de 2003

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