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ALBERTO
GALOFRE CANO,
Presidente del Instituto de Ciencia Política- Perú
En
el Instituto de Ciencias Políticas hemos tratado desde
hace muchos años estimular al máximo el deseo del
ciudadano por participar en política. Consideramos que
es absolutamente fundamental para la democracia que
todos los ciudadanos tengan interés en conocer de los
problemas del país y participar en la solución de los
mismos. Mientras eso no se logre la democracia es débil,
manipulable e incompleta. Entonces tratamos al máximo
estimular esos conocimientos, queremos que todos los
ciudadanos se vinculen al sector político del país
y sobre todo los empresarios.
Los
empresarios en muchas ocasiones en Colombia han sido
interesados en la política solamente en el momento de
las elecciones y dicen, con alguna sorna,
bueno se acuerdan de nosotros cuando vienen la
poli financiación cada cuatro o cinco año con las
elecciones.
Con
relación al terrorismo, neopopulismo y debilidad de
estado de derecho como problemas que debilitan la
democracia yo quisiera adicionar dos en particular. Uno
tiene que ver con la debilidad de los partidos políticos
y el otro con el estado empresario como productor de
bienes y servicios. Considero que ambos casos son
factores que debilitan en forma sustancial el ejercicio
de la democracia.
Existe
una falta de confianza en el sistema democrático en América
latina se piensa que es un sistema imperfecto, se le
tiene cierta desconfianza y todo esto en gran medida se
origina en el hecho de que nuestros partidos políticos
no han sabido canalizar de buena manera los intereses y
las ideologías de los ciudadanos.
Pues
esos partidos políticos débiles nos conducen a una
democracia manipulable, a un caudillismo que tiende a
proteger intereses de momentos, a defender ideales casuísticos
y que por supuesto llevan al universo de votantes de un
lado a otro, de forma repentina, y aprovechar sus
circunstancias del momento.
Los
partidos políticos débiles no sirven como guía ideológica
para los ciudadanos.
Al
no servir como guías ideológicas no se facilitan en la
defensa de ideales y de proyecto de bien en las
corporaciones públicas. No hay entonces un marco de
referencia ideológico con base virtual para presentar
proyectos de ley ni presentar una oposición inteligente
a un gobierno sino que todo se convierte en unas
defensas de momento llenas de sentimientos y lo general
canalizadas por gobierno de los gremios o de los pequeños
grupos que ejercen presión sobre el estado.
Eso
necesariamente tiene que terminar, no podemos nosotros
terminar en un sistema democrático que tenga una
debilidad en sus ideologías porque eso impide el buen
ejercicio de la democracia.
En
el caso colombiano para poder nosotros llegar a tener
unos partidos políticos fuertes vamos a tener que
pensar seriamente en cambiar nuestro sistema electoral.
Hoy en día la circunscripción nacional donde tenemos
candidatos a las corporaciones públicas buscando el
voto desde el Amazonas hasta las Guajiras en forma
nacional, encarece enormemente todo el ejercicio de la
democracia y al mismo tiempo nos lleva
al verdadero inconveniente que es que quienes
elegimos a las corporaciones públicas no se siente
responsables antes nadie por lo que hagan estas
corporaciones públicas.
Es
necesario que nosotros volvamos a lo que es la elección
unipersonal, buscando que tengamos unos distritos donde
se elijan a esos candidatos a las corporaciones públicas
y entonces en esas corporaciones generamos personas que
van a sentir la necesidad de volver a sus electores a
rendirles cuentas a efectos de poder buscar una reelección
.
Estas
personas en el origen de sus nombramientos van a estar
representando intereses regionales en el Congreso.
En
el caso de Colombia tenemos la suerte de que hace muchos
años el PBI a sido generado en altísimo grado por el
sector privado. Es del interés del estado de que al
sector privado le vaya bien, que los empresarios
progresen en su generación de trabajo porque los
ingresos del gobierno necesarios para poder atender el
gasto público depende en un altísimo grado de los
recursos que vía los impuestos se produzcan para que el
estado pueda sobrevivir económicamente.
Lo
mismo pasa con la generación de divisas necesarias para
la importación que el país tiene que hacer de aquellos
productos que no produce. Los dólares de las
exportaciones en Colombia en altísimo grado son
generados por el sector privado y entonces
es del interés del gobierno que le vaya bien a
los exportadores colombianos en la generación de esas
divisas porque sabe el estado la necesidad que el país.
El
caso de Venezuela es parecido a lo que le sucedió a
Chile. Venezuela en altísimo grado su PBI lo genera el
estado.
Cuando
el estado genera el PBI del país realmente le importa
poco la suerte del sector privado, y lo estamos viendo.
Debemos
nosotros mirar con mucho cuidado las experiencias
chilena y venezolana porque en Colombia hemos tenido
industrias estatales que confiamos y tenemos la
esperanza de que cada vez sean menos, tenemos que crear
la mentalidad de que el estado debe generar sus recursos
a través de los impuestos que les cobre a las empresas
que están generando riquezas. Pero es un inconveniente
absoluto para la democracia de que el estado genere
a través
de la industrialización recursos que en un momento dado
pueden originar independencia económica tal que pueda
llevar al gobierno en caminos que no necesariamente son
los mejores para el sistema democrático.
Aquí
en Colombia se a tomado un camino que debiéramos
incentivar muchísimo y es el camino de poner a competir
la empresa estatal con la empresa privada.
Si
la empresa estatal no puede competir con la privada
merece morir económicamente.
Es
muy difícil políticamente justificar la privatización
de empresas que son del estado. Pero la forma de hacerlo
puede ser como el caso de Telecom y que debiéramos
buscar la forma de que se empiece e pensar sobre la
competencia que tendremos que montarle a ECOPETROL
porque ya sabemos los problemas que esas empresas
estatales originan. Se crean sindicatos superpoderosos,
se crean prestaciones sociales realmente extravagantes y
es una distorsión económica en todo el conjunto la
nación.
Yo
tengo la esperanza que en el caso venezolano teniendo en
cuenta del potencial enorme de crecimiento económico
que tiene ese país, realmente allí hay una riqueza que
está a flor de piel. Siempre cuando empecé mis
experiencias industriales en Colombia
Pensé
siempre en Venezuela como un paso que teníamos que dar
fundamental para que nuestras empresas crecieran y hay
que buscar una vez que se logre los objetivos que se nos
plantearon aquí en este seminario el poner a competir a
la empresa estatal con la privada, hacer que los
recursos del PBI venezolano no esté en manos del
gobierno y que la generación de divisas este por
supuesto en manos del sector privado. Esto es lo que da
independencia, consolida la democracia y representa un
futuro importante en el concierto de América Latina.
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