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VIRGINIA
CONTRERAS, Ex embajadora de Venezuela en la OEA
Muchas
veces se presenta a Venezuela como un país fastidioso y
como un enemigo, pero no es así Venezuela es un país
maravilloso.
Yo
vivo en los Estados Unidos y lloró todas las noches por
Venezuela pero creo que eso no le importa a ustedes.
A
ustedes debe importarle que Venezuela que el segundo
socio-comercial más importante para Colombia, ese no es
un condominio cualquiera y no es un vecino fastidioso.
Históricamente,
culturalmente tenemos el mismo origen, tenemos el mismo
libertador y nos sentimos orgullosos, hacer de eso un
movimiento bolivariano Parte II.
Venezuela,
a pesar de los inconvenientes que se han producido en
materia comercial y en materia diplomática, sigue
siendo el primer socio comercial de Colombia y diplomáticamente
Colombia es el país más importante para Venezuela.
Entonces
yo creo que es bueno que sepamos primero donde estamos
parados, por supuesto que hay que pender del ejemplo y
siempre es mejor aprender en cuerpo ajeno, para saber el
porqué de Venezuela y su actual situación.
La
primera virtud de la democracia es la tolerancia, saber
escuchar al prójimo, saber entender otras razones que
no son las nuestras y saber respetarla.
Para
comprender la problemática venezolana, es necesario
retroceder en la historia política de Venezuela. Después
del derrocamiento del General Marcos Pérez Jiménez, el
23 de enero de 1958, último dictador que ha tenido
Venezuela, ese país había disfrutado de una de las
democracias más firmes que ha habido en la América
Latina. Transcurridos los primeros tiempos de reestreno
de esa democracia, época compleja de reafirmación de
los valores democráticos y de los derechos inherentes a
estos, como el derecho a organizarse políticamente, el
derecho a expresarse libremente, el derecho a elegir a
sus gobernantes, mediante elecciones libres, entre
otros; y a pesar de las políticas económicas aplicadas
por los sucesivos Gobiernos, las cuales en ocasiones han
causado una mayor pobreza para los sectores
mayoritarios, como lo son las clases media y baja de esa
sociedad, hasta 1992 nadie hubiera sospechado en el
mundo que la democracia en Venezuela se estuviera
tambaleando. No obstante, la ejecución de dos intentos
de golpes de Estado, liderados por quien paradójicamente
hoy ejerce la Presidencia de la República, esto último
como consecuencia de la voluntad popular materializada
por unas elecciones libres, demostró que ese país próspero
se encontraba al borde de un colapso político sin
precedentes.
En
esa democracia hubo un gran populismo, no solamente de
nuestros gobernantes y de los partidos de gobierno, sino
de la oposición.
La
oposición por reglas generales estaba dividida por dos
partidos políticos mayoritarios y siempre coqueteaba
con los partidos de gobierno. Y a la oposición, no
solamente de Venezuela sino que hablamos de la oposición
en América Latina, les convenía muchas veces hacer la
vista gorda con muchos errores y muchos vivios de la
democracia, porque esas eran sus armas políticas cuando
venían momentos electorales.
Que
pasó entre ese coqueteo entre partido de gobierno y
oposición que una gran masa de venezolanos excluidos,
que no gozaban de los mismos derechos y beneficios que
le otorga la constitución en un sistema democrático a
todos los ciudadanos de un estado, y allí se creó el
presidente Chávez.
Es
posible que sea populista, demagogo, se creo un caudillo
pero tiene la virtud de haber nacido con estos excluidos
y por eso los entiende y los manipula tan bien.
Mientras
la oposición no entienda eso no va a poder nunca lograr
luchar con las mismas armas que tiene el presidente Chávez,
que no solamente es la violencia, la confrontación de
ideas y de hechos.
En
efecto, el Presidente Chávez llega a la Presidencia de
la República, mediante el voto efectivo de
aproximadamente el 45 % de los electores en diciembre de
1998, siendo ratificado un año después en su cargo con
el 56 % de los sufragantes. Después de un año y medio
de cárcel, y luego de una inicial campaña
abstencionista del Teniente Coronel Chávez al salir de
la cárcel; en vista de que la referida campaña
limitaba sus propias posibilidades de ocupar un cargo de
la magnitud de la Presidencia de la República, el
conocido “Comandante Chávez”, como es llamado
popularmente en Venezuela, decide cambiar su estrategia
política, y a diferencia de sus llamados iniciales a la
sociedad venezolana para que no participaran en proceso
alguno de elecciones, presenta su candidatura
presidencial para los comicios del año 1998.
Como
consigna de su campaña electoral, el entonces candidato
Chávez llama la atención del electorado, señalando
las fallas de esa “democracia representativa” (como
la definía la Constitución vigente para la época)
para solicitar su respaldo en la lucha a favor de una
“democracia participativa,” en la cual los
ciudadanos tuvieran mayor incidencia en la gestión pública,
y pudieran actuar directamente como garantes, no sólo
de la democracia, sino como censores o evaluadores de la
gestión de sus Gobernantes. Todo esto mediante la
inclusión en la nueva Constitución, que meses después
fuera aprobada a través de lo que se llamó el proceso
constituyente, de las figuras del referéndum consultivo
y del referéndum revocatorio.
Durante
su campaña electoral, y en los primeros meses de esa
luna de miel que constituyó el inicio del Gobierno del
Presidente Chávez, con un 80 % de nivel de aceptación
pública, con un control absoluto de las instituciones
fundamentales del Estado, como lo son la Asamblea
Nacional, los órganos que conforman lo que la nueva
Constitución ha denominado el Poder Moral (Fiscalía,
Defensoría y Contraloría General de la República) y
la Fuerza Armada, el Presidente Chávez criticó
duramente las políticas económicas neoliberales que a
su juicio habían ocasionado mayor pobreza en el pueblo,
los hechos de corrupción que habían minado la moral pública
y empobrecido el Tesoro Nacional, la incompetencia y
corrupción de la Administración de Justicia, la
politización de sus Fuerzas Armadas y el divorcio que
existía entre los Gobernantes de turno Y los ciudadanos
que los elegían, en vista de que una vez elegidos, se
transformaban, de servidores al beneficio de la
colectividad y hacedores del bien común, en luchadores
de sus propios intereses personales.
Todos
estos elementos sirvieron de base, en los inicios de su
Gobierno, no sólo para lograr el apoyo popular, sino
también para la realización de una serie de reformas
en el ámbito constitucional; reformas éstas, que según
palabras del propio Presidente Chávez, llevaría al
pueblo venezolano a “una verdadera revolución
Bolivariana,” la cual acabaría con la pobreza, y
permitiría el ejercicio de una democracia plena a través
de la participación del pueblo en la toma de decisiones
políticas y en los destinos del país. Asimismo, esa
revolución Bolivariana devolvería el respeto a la
moral pública mediante el castigo ejemplarizante de los
funcionarios públicos corruptos y aplicaría todo el
peso de la Ley para evitar más hechos de corrupción,
los cuales tanto habían mermado la confianza popular.
Es
posible que el presidente Chávez que gozó de una
brumadora mayoría y una popularidad impresionante poco
a poco y en la medida que se fue afianzando en el poder
fue tomando todas las instituciones del estado y fue
cercenando las libertades que establece la constitución
nacional, fue secuestrando las instituciones políticas
y despareció en Venezuela lo que se llama el estado de
derecho.
Es
estado de derecho es sinónimo de respeto a las
instituciones políticas, de respeto a la constitución
y las leyes de un país, de respeto a los derechos
humanos, a las libertades fundamentales, de respeto a la
vida. En los países donde no se respeta, donde no se
siguen estos valores no hay estado de derecho.
Si
usted vive en un país donde se violan las libertades
democráticas, las leyes, donde no hay instituciones políticas
adonde acudir sencillamente no es estado de derecho y si
no es estado de derecho como primer valor fundamental de
la democracia ésta no existe
La
falla de la oposición fue no haber sabido entender que
el mensaje para el mundo era el demostrar que no había
estado de derecho, y por lo tanto no había democracia.
En
algunas comunidades internacionales cuando uno plantea
la situación de Venezuela nadie puede asegurar que
existe un principio de soberanía respecto a la soberanía
de los estados, porque la razón es que el presidente Chávez
fue electo democráticamente en unas elecciones públicas,
y por lo tanto hay difusión a la democracia.
No
nos hemos puesto a enseñar que la democracia no es un
problema de elecciones, la democracia es un día a día,
es hacer y dejar hacer, y eso en Venezuela no existe
desde hace mucho tiempo y por lo tanto en Venezuela no
tenemos democracia y la acción
y reacción con Venezuela tiene que ser distintos
que la actitud de cualquier otro estado, de cualquier
miembro de la comunidad internacional frente a un país
que viviendo en democracia quizás viole los derechos
humanos. No es lo mismo el que vive en democracia y
comete algunos errores que aquél que gobierna bajo un régimen
con apariencias democráticas pero sin que se cumplan
los valores que significan la democracia.
Las
salidas que tiene Venezuela pueden ser catastróficas o
bien positivas. Pero si hay una lección que tenemos que
aprender los venezolanos, los colombianos, los
latinoamericanos y los ciudadanos del mundo que para
salir de la situación en que nos encontramos todos
debemos participar y comprender al prójimo y ser
tolerante.
Es
cierto que en Venezuela y en América Latina nos han
faltado líderes para ser nuestros interlocutores con
nuestros semejantes o con la comunidad internacional,
pero nos han sobrado candidatos presidenciales y yo creo
que este es el gran problema cuando uno habla dice una
cosa con las palabras pero el lenguaje corporal dice
otro. Todos hablamos del bien común, pero pocos sabemos
renunciar al bien individual por ese bien común y hasta
que nuestra oposición organizada o no organizada, no
comprenda que en Venezuela en este momento lo importante
es que estemos todos juntos sin pensar en quién va a
ganar las elecciones mañana a que no hay futuro para
Venezuela y para América Latina.
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