Carolina Barco, Ministra
de Relaciones Exteriores de Colombia
“
los votos constituyen el rechazo al uso de la violencia
contra la sociedad civil”
La
democracia en Colombia está de place porque una vez más
a mostrado su vitalidad y su capacidad de ofrecer
oportunidades reales para la justa competencia democrática
y el debate no violento. Así se hizo evidente
durante el 25 y el 26 de octubre pasados. El proceso
electoral que culminó y la decisión sobre el referéndum
mostró cabalmente el rigor de la democracia colombiana,
no obstante las dificultades generadas por los grupos
violentos las cuáles no lograron sus objetivos gracias
al eficaz operativo de seguridad desarrollado por la
fuerza pública que nos acaba de describir la ministra
de Defensa.
Quedó
así en evidencia que existe una democracia real y
efectiva. El triunfo de candidatos de fuerzas políticas
que están claramente en oposición al gobierno o de
nuevas expresiones políticas
que como resultado de amplias coaliciones
obtuvieron triunfos en gobernaciones, alcaidías y
concejos son de nuevo la prueba de la fortaleza y
vigencia de nuestras instituciones.
En
Colombia no sobra repetirlo: “ los votos constituyen
el periódico y reiterado rechazo al uso de la violencia
contra la sociedad civil”.
Este
rechazo debe tener un formidable eco en la comunidad
internacional para que así cesen todas las formas de
complicidad legal y criminal con los agentes de la
muerte en Colombia.
Respetados
estudiosos de la cooperación internacional afirman que
durante la década de los 90 la comunidad internacional
de donantes comprometió más de 100 millones de dólares
para ayudar a 36 países que estaban buscando superar la
destrucción y desolación de varios años de
confrontaciones armadas. Así aliviando las penurias de
millones de personas se buscaba contribuir a la
construcción de una paz internacional sostenible. Con
todo, parte de estos recursos no se materializaron o se
desembolsaron con lentitud, en contraste con esta
situación el crimen transnacional organizado que
alimenta la violencia escalándola, prolongándola en el
tiempo y haciéndola más cruel e inhumana tiene un
comportamiento opuesto. Se mueven también cifras
descomunales pero estas no sufren postergaciones y se
aplican con sevicia indescriptible para generar mas y más
sufrimiento y destrucción. Es lo que ocurre en el caso
de Colombia, podría alguien afirmar que las diversas
formas de violencia que lo flagelan tendrían la dimensión
que han alcanzado si no estuvieran por el negocio
criminal de las drogas?.
Sabemos
que esta actividad delincuencial no existiría sin los hábitos
de consumo, sin el mecanismo financiero internacional
que los ampara, sin la complicidad de muchas instancias
internacionales.
Que
diferencia esta criminal conexión no falla. Por el
contrario se acomoda a las más difíciles
circunstancias, sé mimetiza, corrompe, desestabiliza,
no reconoce obstáculos.
El
presidente Uribe a proclamado sin reticencias que tiene
la decisión irreversible de ponerle fin a este negocio
ilegal. Los datos de los éxitos logrados en los que va
de su mandato así lo revelan.
Según
las Naciones Unidas los cultivos de coca en Colombia se
redujeron de 162.289 hectáreas en el 2000 a 102.071 ha
ala final del año pasado. Esa una reducción del 37 %.
A finales de este año estimamos que la producción de
Coca se habrá reducido en un 50%, es decir unas 80.000
hectáreas.
El
enfoque de 0 tolerancia del presidente Uribe esta
desmantelando la infraestructura del narcotráfico. En
los últimos tres años las autoridades colombianas han
decomisado 300 toneladas de cocaína, lo cual representa
cerca de 9 billones en drogas que nunca llegarán a los
colegios y a las calles de los países consumidores.
Se
han destruido más de 1500 laboratorios de coca y hemos
confiscados más de 4000 armas a guerrilleros y
narcotraficantes con la colaboración eficaz y
comprometida de todos los países para atacar con
eficiencia cada una de las partes del problema global de
las drogas su propósito tendría cabal cumplimiento muy
pronto. Ese es el llamado que Colombia hace para que no
se prolongue por mas tiempo el inmenso daño que esta
actividad le a causado a toda nuestra sociedad y que le
puede causar a otros países.
Nosotros
estamos saliendo en los foros internacionales a hablar
acerca del problema de Colombia porque es fundamental
hacer un llamado y lograr esa conciencia del inmenso
esfuerzo que esta haciendo este país pero también
creemos que este país que esta haciendo este esfuerzo
tiene una responsabilidad con otras naciones que pueden
sufrir el mismo flagelo sino
toma
conciencia y una toma de decisión a nivel
internacional.
En la
agenda internacional a estado el tema de la droga de una
manera muy clara y muy fuerte desde el año 89. Pero las
acciones específicas y concretas no se pueden hacer
esperar, tenemos que seguir avanzando de una manera muy
clara en los compromisos multilaterales y los
compromisos bilaterales y regionales que nos permitan
hacer frente efectivamente.
El tráfico
de armas es otro eslabón de la cadena de crimen
internacional, unas veces opera el mercado negro
internacional, otras veces los excedentes clandestinos
de conflictos ya superados y otras compras supuestamente
legales. Así han crecido los arsenales cada vez más
sofisticados de los violentos.
Es
otro campo en lo que Colombia reclama una mayor
cooperación internacional que demuestre su eficacia. El
gobierno nacional reconoce el apoyo de varios países.
Y que
decir de la industria del secuestro y extorsión, el
gobierno de Colombia guarda especial gratitud Paks
Kristi de Holanda por el excelente libro divulgado el 2
de noviembre del 2001 sobre la responsabilidad de las
multinacionales en esta materia. Fue una iniciativa del
obispo de Rótterdam
y dio
lugar a la valiosa campaña que lanzaron en Europa
durante el año siguiente.
Otros
fenómenos como el de la inhumana utilización de
los menores de edad condenados por el Derecho
Internacional Humanitario le han dado un carácter aún
más repudiable que han sido documentado por entidades públicas
colombianas, como la Procuraduría General, el Instituto
de Bienestar General y la Defensorìa del Pueblo, como
así también el reciente informe “Tú aprenderás a
no llorar”, sobre los niños combatientes en Colombia.
Se dice que hay más de 11.000 niños combatientes en
Colombia. Este es un fenómeno que va en aumento y que
es inaceptable. Así también como el de las minas
antipersonales que son las nuevas formas de combate que
estamos viendo en este país y que requieren una reacción
muy rápida y muy contundente.
El
gobierno de Colombia incluirá en la agenda de la mesa
Don Antes de Bruselas el tema de la rehabilitación
de los niños que han estado expuestos como actores o
como victimas a los horrores del terrorismo y a las
diversas violencias.
Todas
estas formas de asociación para el crimen deben
terminar, y pronto.
La
colaboración que los países vecinos
y la comunidad internacional toda y que los
estudiosos como ustedes pueden ofrecer son invaluables.
Recientemente
el presidente Uribe recordó como intelectuales y
periodistas buscaban en España un equilibrio
intelectual imposible y expresaban continuamente dudas
sobre la legalidad de la defensa del Estado y de la
Sociedad española, y trajo a cuento la importante
reflexión de Fernando Savatez quien les dio esta
respuesta: “es indecente que tras cada atentado de ETA
los mismos que dicen que la violencia terrorista es
inaceptable nos recuerdan que sin embargo existe un
conflicto político. Una de dos o el conflicto justifica
la violencia (tesis de los violentes), o el uso de la
violencia es el verdadero conflicto vasco que hay que
resolver (tesis de los demócratas)”.
Esa
doctrina a hecho que todos los españoles estén unidos,
afirmó el presidente Uribe, tanto para reaccionar
contra quienes ejecutan los actos terroristas como
contra quienes pretenden darle cobertura y legitimidad
política.
En
una síntesis de un trabajo importante sobre Colombia
publicado por el Banco Mundial su autor Marcelo Giugale, Director del Departamento de los Países Andinos.
Escribió algo que es importante recordar “sin dudas
es un tributo a la persistencia y credibilidad del
pueblo colombiano que a pesar del permanente conflicto
hasta 1998 y todos los años durante las anteriores décadas,
el país mantuvo una tasa constante de crecimiento económico
mientras otros países en la región perdieron su rumbo,
en particular a comienzo de los años 80, Colombia
alcanzó niveles de ingreso en educación y salud que
pueden considerarse excepcionales para un país en
desarrollo”.
Entre
1978 y 1995 el número de colombianos que vivían en
extrema pobreza cayó del 45 % al 21 %. Al mismo tiempo
se hizo bastante progreso en el ingreso escuela de
primarios y secundarios logrando una cobertura del 90%
para el primero y del 50% para el segundo. En sistema de
salud, acceso de infraestructura básica y reducción
del trabajo infantil: mortalidad infantil y expectativas
de vida. En ese mismo período la pobreza disminuyó rápidamente
y se logró un significativo progreso social. El
crecimiento económico alcanzó una tasa promedio del
4%, el ingreso promedio per. capita se duplicó y el
desempleo estuvo por debajo del 10%.
Aún
así luego de 1997 y dos décadas de crecimiento
positivo y sostenido dado el crecimiento de la violencia
interna que a sido en esta época en la que a crecido el
narcotráfico en el país. La actividad económica en
Colombia cayó de manera abrupta hasta el punto de
mostrar indicadores negativos en 1999. La recensión que
nos golpeó hace 4 años fue el primer descenso económico
e Colombia en 70 años. Los niveles de desempleo se
dispararon. Tres millones de personas se sumaron a las
filas de los pobres y 1 de cada 10 quedó sin empleo. La
inversión y el crecimiento languidecieron, el comercio
se estancó. El desarrollo humano sufrió un doloroso
revés.
Por
fortuna ya podemos ver los primeros signos de una
recuperación sostenible. En el primer semestre de este
año la economía colombiana
creció un 3,13%. Pero en el primer trimestre el
crecimiento fue de un 3,18% porque teníamos unos deseos
de inversión represados, y esta mayor confianza que
estamos logrando con estas nuevas tendencias positivas.
La
inversión en construcción fue del 15 % siendo el
indicador más positivo.
El
índice acumulado de inflación registra un nivel de
5.48%. El déficit fiscal del gobierno bajo del 3,6 % el
PID el año pasado a 0.9% en el primer semestre del
2003. El desempleo a caído al 13.9%, todavía demasiado
alto para sostener el crecimiento, pero positivo si se
tiene en cuenta que en el peor momento la recesiòn
alcanzamos una tasa del 20%. Finalmente las
exportaciones colombianas están en aumento: hasta
agosto de este año nuestras exportaciones globales habìan
subido un 8.73% en comparación con el mismo perìdodo
del año 2002 a pesar de la crisi política y económica
de nuestra vecina Venezuela, el segundo socio comercial
màs grande después de EEUU.
De
hecho se estima que Colombia perdió mas de 330 millones
de dólares en los primeros 5 meses de este año pero
esa pérdida fue compensada con nuestro comercio con los
EEUU que aumento entre enero y agosto de este año en un
44 % equivalente a U$S 3270 m.
A
medida que la economía colombiana se recupera el
gobierno del presiente Uribe busca nuevas formas de
mejorar nuestra seguridad política y económica a largo
plazo.
A
comienzo de este año le propuso al presidente Bush
negociar un acuerdo bilateral de libre comercio. Este
acuerdo fortalecería
y ampliaría nuestras ya considerables relaciones
comerciales que el año pasado sobrepasaron los 9
millones.
Como
se puede apreciar nos encontramos ante una concepción
política que busca el fortalecimiento del Estado, de
sus instituciones, de la sociedad civil y su participación
en todas las áreas incluida la de seguridad para
garantizarle a la población un entorno que le permita
el desarrollo económico y social en un medio ambiente
sano y rodeado de toda las garantías para el libre
ejercicio de sus derechos fundamentales.
Esta
es en esencia la política de seguridad democrática que
ha venido desarrollando la administración del
presidente Uribe.
En
nombre del presidente de la República registro con vivo
interés la realización de la Conferencia "Las amenazas a la democracia en América
Latina: Terrorismo, Neopopulismo y Debilidad del Estado
de Derecho", anhelamos que sus deliberaciones
enriquezcan la visión de la comunidad internacional
sobre América Latina y propicie una cooperación
internacional que contribuya a erradicar las fuentes de
apoyo al terrorismo así como fortalecer la
gobernabilidad democrática en nuestros países.
Bienvenidos a Colombia y muchas gracias a todos
ustedes.
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