| EE.UU.
y Europa, una relación que va mucho más allá de
Irak
Los lazos transatlánticos
sobreviven a guerras y diferencias
MADRID.– La
temperatura estival superaba los 40 grados y se
empezaban a denunciar muertes por insolación. Sin
embargo, una temperatura diferente, y muy grata, reinó
en la suntuosa Casa de América (palacio Linares),
frente a la Cibeles en carroza de mármol y cuyos
chorros de agua jamás disminuyen su ímpetu.
El Primer Foro
Atlántico fue a puertas
cerradas y en él nos reunimos un puñado de
intelectuales y políticos decididos a no escamotear
palabras ante los desafíos de la centuria, en
especial los vínculos de Europa y América.
Durante la jornada,
que fue riquísima y extenuante, hablaron y
respondieron con inquietud, ironía, inteligencia,
altos funcionarios del actual y anterior gobierno de
España (incluidos el nuevo ministro de Economía y el
ex presidente José María Aznar), así como
pensadores de la talla de Giovanni Sartori, Jean François
Revel, Mario Vargas Llosa y Carlos Alberto Montaner.
Miguel Angel Rodríguez, flamante secretario general
de la OEA, repasó ante nosotros los problemas del
continente. Fue un banquete de información y lucidez.
Como argentino, a
cada rato me pellizcaba la afirmación unánime, tanto
de izquierda como de derecha, sobre algo que sabemos,
pero no asumimos: un país prospera cuando genera
confianza, pero la confianza es un rubro al que
nuestra dirigencia no le presta atención. Ese rubro
deriva de instituciones vigorosas, estabilidad y
transparencia, tres pilares entecos de nuestra
Argentina.
Mario Vargas Llosa
destacó la historia de amistad entre Europa
Occidental y los Estados Unidos, relación que sufre
golpes, pero no se desmorona. Ambos territorios
contribuyeron a la cultura de la democracia. Ese lazo
no fue ni es un lecho de rosas, pero sobrevive a pesar
de los zangoloteos que la castigaron en los Balcanes,
en Afganistán, en Irak, en Africa. Tampoco debería
olvidarse que la sevicia del despotismo aún rige por
lo menos en un tercio del planeta.
El nuevo secretario
de Asuntos Exteriores de España, Bernardino León
Gross, evocó una imagen de Sócrates sobre el
Mediterráneo: el filósofo lo comparó alguna vez con
un charco rodeado de ranas. Pero las ranas de una
orilla no se comportan como las del otro lado, afirmó
sin rodeos. Occidente no es el Mediterráneo.
Occidente no es sólo geografía y cultura, sino la
acumulación de una historia que culmina en los
actuales anhelos de libertad, tolerancia y progreso.
El nuevo gobierno
español considera que hay una espantosa globalización
del terrorismo, aseguró, y luchará contra sus
pestilencias. Al mismo tiempo se debe profundizar el
combate contra la pobreza, las drogas y el deterioro
del medio ambiente.
El funcionario
sorprendió al enfatizar que España es sensible al vínculo
transatlántico, pese a una transitoria rispidez
provocada por Irak. El nuevo gobierno sigue
considerando a Estados Unidos como "un amigo y un
aliado". Esta opinión fue respaldada por
Trinidad Jiménez, coordinadora de la política
exterior del PSOE.
Una
Europa balbuceante
Jean François Revel,
hombre macizo, de rostro hierático y una claridad que
desafía ocho décadas de vida, deleitó a la
audiencia.
Guste o disguste,
tras la Guerra Fría quedó, dijo Revel, una sola
superpotencia mundial. Antes habían sido potencias
España, Francia, Inglaterra, pero nunca, ni siquiera
la antigua Roma, fue una superpotencia que abarcase el
mundo entero. Los Estados Unidos pueden intervenir en
cualquier porción del planeta, no sólo con su fuerza
militar, sino con su cultura. Aunque -insistió- los
escritores norteamericanos tuvieron más influencia
entre las dos guerras que ahora: basta recordar a
Faulkner, a Hemingway. Revel lamentó que el odio a
los Estados Unidos no sea más estudiado por los
europeos democráticos. Esa reticencia se debe a que
chocarían con la desagradable cifra de su propia
responsabilidad en el unilateralismo que critican. Lo
auspiciaron mediante su impotencia ante regímenes
totalitarios que nacieron en la misma Europa y dos
guerras desencadenadas por Europa. El Viejo Continente
necesitó de los Estados Unidos.
Revel criticó a los
europeos que, ante la amenaza terrorista, repiten la
tendencia apaciguadora, balbuceante y genuflexa que
tuvieron con el nazismo y el stalinismo. Recordó que
el odio a los Estados Unidos no sólo pertenece a los
antiglobalistas, marxistas vulgares y fundamentalistas
(¡qué alianza más grotesca!), sino a la derecha
nacionalista. Denunció que una parte de ese fenómeno
antinorteamericano es fruto del resentimiento: se odia
a los Estados Unidos por lo que son, no por lo que
hacen. Lo que hace lo hicieron España, Francia,
Inglaterra, Alemania, en los sanguinarios tiempos del
colonialismo.
Para superar el
unilateralismo, añadió Revel, deberían producirse
iniciativas de cooperación mundial más eficaces a
partir de Europa. Pero hasta ahora la Unión Europea
no se ha destacado por sus propuestas fértiles.
Tampoco tiene suficientes medios militares; su
seguridad fue garantizada por los Estados Unidos
durante 50 años, una ventaja que le brindó recursos
para la construcción del Estado de bienestar.
Insistió en que los
totalitarismos que diezmaron el siglo XX resucitan con
su epígono, el terrorismo. Sus diversas expresiones
esgrimen reivindicaciones variopintas, pero esas
organizaciones conforman una red que aspira a
imponerse por la fuerza. "El verdadero peligro
que acecha al mundo se llama terrorismo, no
unilateralismo. No hagamos como los panfletistas
enajenados que durante la Guerra Fría machacaban que
el peligro venía de los Estados Unidos, no de la Unión
Soviética."
Hasta 1979 los
Estados Unidos se esmeraron en aparecer neutrales en
Medio Oriente, pero a partir de entonces estalló la
revolución islámica, los soviéticos invadieron
Afganistán y Saddam inició su guerra contra Irán.
Revel miró fijo a la audiencia al preguntar: "¿Cuándo
el pueblo de Irak gozó de soberanía? Recién ahora
está cerca de esa posibilidad".
Dentro de los Estados
Unidos retoza una autocrítica feroz. En cambio nada
de eso ocurre en los países pobres, que son pobres
por la ausencia de buenos debates. Es incorrecto
simplificar que en los Estados Unidos peligra la
democracia por el aumento de los controles
antiterroristas. En tiempo de guerra siempre hay
controles. Y el mundo está en guerra.
Las palabras de Revel
siguieron resonando al producirse un fogoso cruce
entre el periodista Hermann Tertsch y Trinidad Jiménez.
Ella intentó justificar el apresurado retiro de las
tropas españolas de Irak, pero no pudo explicar el
retiro del Plan Colombia, una concesión que hizo José
Luis Rodríguez Zapatero a Izquierda Unida. Tertsch
desarrolló su crítica como si dictase un artículo
poético. Describió el desembarco de tropas
americanas, inglesas y polacas en el sur de Italia, el
heroísmo de aquellos combatientes, las expectativas
de la población oprimida. "Imaginemos que cuando
trepaban las cuestas, llegaba una orden que decía a
los polacos: «No avancen, abandonen a sus compañeros,
regresen a casa»."
El periodista,
divertido por el bochorno que invadía las mejillas de
Trinidad, tomó su mano y la besó.
Por
Marcos Aguinis
Europa
avanza; América latina, no
Tras
la Segunda Guerra, el Viejo Continente apostó por la
integración; la región, por la diferenciación
-
Funcionarios
e intelectuales analizaron las distancias que separan a
uno de otra
-
El
populismo es, según varios de ellos, el motor de los
problemas latinoamericanos
MADRID.-
España había logrado obtener, hasta hace pocos meses,
un protagonismo mundial que no experimentaba desde
hacía siglos. "Es probable que le lleve años
recuperarlo", señaló con dureza Mario Vargas
Llosa antes de la exposición de José María Aznar,
quien recordó que durante su gobierno se aplicaron
golpes fuertes al terrorismo en lo militar, financiero y
jurídico, además de impulsar la alianza atlántica.
Era la
primera vez que Aznar hablaba en público desde que
entregó el gobierno, y lo hacía, dijo, por la calidad
del Foro. Enfatizó
la necesidad de mantener estrechos vínculos entre
Europa y América del Norte y del Sur. "Nos une un
idéntico bagaje. No creo que haya una política para
europeos y otra para los americanos", expresó.
También
coincidió en que el terrorismo ha declarado la guerra a
todo el mundo democrático. Sin disimulo, José María
Aznar envió un claro mensaje a sus sucesores: "El
terrorismo es viejo, pero los jihadistas trascienden a
las formas anteriores en crueldad y fanatismo. Es un
error brindarles cualquier concesión, porque eso
estimula su virulencia".
La
civilización ya ha confeccionado una lista completa de
todas las organizaciones terroristas y Europa tiene la
obligación de trabajar con más contundencia y más
velocidad. "Para los jihadistas la firmeza no es
provocativa, en cambio sí lo es la debilidad".
Aznar
pasó de lo político a lo económico al asegurar que su
experiencia de ocho años al frente del gobierno
español le han demostrado que el progreso depende del
cumplimiento de la palabra, la tributación racional,
equitativa e implacable, instituciones fuertes, justicia
independiente y un mercado libre.
A su
juicio, es fundamental ir hacia la construcción de una
gran área unida por el Atlántico.
Europa y América tienen un pasado y un futuro común.
Aznar prometió que esto lo va a repetir cuantas veces
sea necesario.
El
flamante secretario general de la Organización de
Estados Americanos, Miguel Angel Rodríguez, añadió
interesantes observaciones a los diversos tópicos que
se habían presentado en el Foro.
Rechazó, por ejemplo, que en Europa haya más
diversidad y más idiomas que en América latina.
"Sólo en Guatemala se hablan 23 idiomas
indígenas. La Unión Europea está compuesta por 25
Estados y América latina y el Caribe, por 35".
Aunque los
retos son similares y existe una comunidad de valores,
después de la Segunda Guerra Mundial, Europa giró
hacia la integración y América latina, hacia la
diferenciación.
El
rebrote populista
La
desgracia es que América latina, en contraste con
Europa, retrocede en lugar de avanzar. Gran parte de la
culpa debe ser atribuida al rebrote populista, según
describieron con datos precisos, tanto Carlos Alberto
Montaner como Alvaro Vargas Llosa.
Los
esfuerzos de reforma en los años 90 produjeron
entusiasmo al principio, porque simulaban encaminarse
hacia la modernización, pero el viraje falló. Se hizo
una transferencia del monopolio estatal al monopolio
privado. No se independizó la Justicia ni se eliminó
la corrupción; no se saneó la burocracia ni se achicó
el clientelismo; no se fortificaron las instituciones ni
se consolidaron los derechos del individuo.
Fue un
trágico período de "neta política
antiliberal", a la que siguen llamando liberal o
neoliberal los populistas que ahora necesitan argumentos
para bloquear el progreso con ilusiones estatizantes,
colectivistas y falsamente solidarias.
La pobreza
es funcional a los demagogos. De modo que, en forma
consciente o inconsciente, hacen lo posible por
mantenerla mientras proclaman lo contrario. El populismo
no hace reformas estructurales; es gatopardista.
Alvaro
Vargas Llosa evocó la película "El rey
pasmado", basada en una novela de Torrente
Ballester. El actor principal, Gabino Diego, hace de
Felipe IV, quien, al contemplar desnuda a Marfisa, la
prostituta de la villa, queda pasmado.
"El
resto de la película es un pretexto para ver a Felipe
IV, es decir, a Gabino Diego, poner una exquisita cara
de pasmo perpetuo que resulta en una de las genialidades
del cine español", dijo.
Pasmados
están muchos presidentes populistas de América latina,
abrumados, embobados, por una realidad que los supera.
Son "una pléyade de reyes pasmados, algunos
simpáticos y bienintencionados, cuyo nervio vital
parece haber quedado en suspenso ante una Marfisa
descomunal", dijo Vargas Llosa.
Son
incapaces de efectuar las reformas que ofrezcan
garantías para ahorrar, poseer, invertir y comerciar,
único camino de la prosperidad.
Para
Montaner es urgente crear condiciones para el triunfo de
los individuos, como ocurrió primero en Inglaterra
durante su revolución gloriosa, que puso límites al
gobierno, y después en los Estados Unidos, donde
surgió el feliz self-made man. En esa línea destacó
la sentencia de que los gobiernos no son la solución,
sino el problema.
El
contraste fue completado por otros expositores, que
describieron aspectos de la sociedad norteamericana que
en público se critican y en privado se aprecian. Por
ejemplo, el manifiesto propósito de hacerse ricos, el
orgullo por pertenecer a una sociedad en progreso
incesante y la existencia de una ley que trata a todos
por igual.
Los
norteamericanos no alcanzaron ni alcanzarán la
perfección porque son humanos y porque existen bolsones
llenos de perversiones humanas. Pero marchan a la cabeza
de Occidente. La revolución norteamericana fue anterior
a la francesa y ésta tomó de aquella muchos de sus
principios. Baste recordar a Lafayette en los tiempos
inaugurales y después al ojo penetrante de Tocqueville.
Por
Marcos Aguinis
El
terrorismo, el enemigo en la nueva guerra mundial
Muchos
son los riesgos de ignorarlo
-
Intelectuales,
funcionarios y políticos coincidieron en que el
fenómeno exige nuevas formas de respuesta
- Y sobre
todo, colaboración entre los países de Occidente
MADRID.-
Ninguno de los participantes del Foro
Atlántico
desconocía uno de los últimos libros de Giovanni
Sartori, titulado "La sociedad multiétnica".
Es un
pequeño volumen que ataca la confusión entre dos
conceptos que parecen idénticos y son antagónicos:
pluralismo y multiculturalismo. El libro ha provocado
cimbronazos entre los sociólogos, políticos y
académicos al arrastrarlos hacia la evidencia de los
errores con que manejaban este campo.
Algunos,
desesperados por la demoledora argumentación del autor,
dijeron "ya no es de los nuestros". Por
supuesto, Sartori no se abraza a las ideas zombies. Es
un florentino que hace honor a los talentos que produjo
su ciudad natal. Analiza, estudia y no tiene reparos en
criticar sus propias posturas si las estima equivocadas.
Respecto
del vínculo entre Europa y los Estados Unidos,
describió sin afeites la magnitud de la crisis.
Los
Estados Unidos desprecian a la "vieja Europa"
y su aristocracia decadente. Los europeos, a su turno,
desprecian a los norteamericanos porque "son feos y
torpes, porque no tienen nuestras hondas raíces".
No sólo el marxismo residual, sino la Iglesia dislikes
Americans.
Celos
transatlánticos
Basta
escarbar un poco y se descubre que hay envidia hacia los
Estados Unidos. Cualquier envidia genera mucha fuerza
argumental. Europa está cansada de guerra, es cierto.
Pero olvida un sabio apotegma: "Si quieres paz,
prepárate para la guerra". ¿Qué se debe hacer de
ahora en más?
Sartori
fue elocuente al demostrar que Irak no era un Estado
terrorista, sino una repugnante dictadura. "Ahora
será lo que no fue; ahora será un Estado
terrorista", vaticinó.
Es casi
imposible que Irak reconozca una Constitución secular,
de modo que "preparémonos para que sea un Estado
islámico, sin saber aún cuál será la intensidad o el
carácter de ese islamismo", dijo Sartori.
La
invasión a ese país generó el ingreso o la
producción de miles de terroristas. El terrorismo ha
declarado la guerra más cruel y despiadada, cuya
magnitud aún desconocemos. "¡Sólo medio kilo de
toxina botulínica puede matar un millón de
personas!", exclamó el célebre pensador italiano.
En
consecuencia, "no tenemos alternativa". El
daño fue hecho y debemos pensar para adelante.
Si las
tropas lideradas por Occidente se retirasen por completo
de Irak, sufriremos la conversión masiva de ese país
en una base del terrorismo internacional.
Por lo
tanto, el único camino que debemos transitar, aunque
disguste, es el de la colaboración con los Estados
Unidos y otros países que insisten en impedir semejante
resultado. Hacer de tripas corazón, porque el planeta
está que arde, y el incendio llevará muchos años en
apagarse.
Reformas
en la región
En el Foro
se pasaba de lo político a lo económico y viceversa.
Mucho interés provocó la participación de Pedro
Solbes, nuevo ministro de Economía y vicepresidente del
flamante gobierno español.
De entrada
afirmó que su programa comprende estabilidad
presupuestaria, innovación tecnológica, hacer más
eficiente el sector público y reducir los costos del
Estado.
No se
producirán rupturas con la administración anterior.
Impulsará el seguimiento de la productividad para
mejorarla donde se descubran fallas. Solbes reconoció
que en los Estados Unidos había una fecunda
interrelación entre lo público y lo privado;
"ahí tenemos mucho que aprender".
Para
España, América latina ha sido y sigue siendo una
prioridad. Señaló que España es el segundo inversor
en el subcontinente después de los Estados Unidos.
A su vez,
los Estados Unidos son el mayor inversor en España y
uno de los principales mercados de la producción
peninsular.
En otras
palabras, "el vínculo de mi país con los Estados
Unidos y América latina es muy fuerte". Pero
-refiriéndose a América latina- Solbes dijo que debe
asumir reformas estructurales que atraigan la
inversión; muy pocos países gozan de predictibilidad.
Mientras
descargaba estas frases, sentí que se refería en
especial a los argentinos.
Agregó el
ministro Solbes que no se debe lastimar la alianza con
los Estados Unidos, porque afectaría sus inversiones en
Europa. Lamentó sin rodeos que su gobierno haya
decidido retirarse del Plan Colombia. Esa confesión
produjo murmullos.
Sin pelos
en la lengua, Solbes lo atribuyó a la falta de
coordinación entre la política económica y la
política exterior.
Contra la
impresión que recoge cierta prensa, insistió en que
España seguirá cerca de los Estados Unidos y que la
única medida enojosa estuvo vinculada con las tropas en
Irak, medida parcialmente reparada con más tropas hacia
Afganistán.
Como
Hitler
La
posición de Solbes, que revela una envidiable
continuidad institucional en España, fue corroborada
por Trinidad Jiménez, la joven y bella líder que
coordina la política exterior del Partido Socialista
Obrero Español (PSOE). Reconoció que hay una crisis
global de la seguridad porque el terrorismo es global.
Ahora no
existe una guerra entre naciones ni se combate con
métodos tradicionales. Nuevas formas de guerra exigen
nuevas formas de respuesta. Es urgente aumentar la
colaboración de inteligencia entre todos los Estados, y
esa colaboración debe ser franca y decidida.
"Queremos
tener muy buenas relaciones con los Estados
Unidos", previno Trinidad Jiménez.
El
periodista Hermann Tertsch, del diario El País,
reconoció que antes del 11 de marzo pasado no se
percibieron las amenazas.
"Estamos
en una guerra mundial, sólo que más larga", dijo
Tertsch. Hacer la paz por separado con el terrorismo,
como pretenden ciertas franjas, condena al fracaso y la
ignominia.
Rafael
Bardají, experto en política exterior, añadió más
adelante que ha leído los escritos de Osama ben Laden
desde arriba hacia abajo y desde abajo hacia arriba.
"Es
como Hitler: primero escribe y luego hace. No miente,
sólo que al mundo le cuesta creerle", afirmó.
Ejecuta
una planificación horrorosa. Para Ben Laden, Al-Qaeda y
sus seguidores, por ejemplo, España es Dar al Islam, es
decir, tierra del islam que debe ser reconquistada.
No hay que
descuidar ese dato.
Por
Marcos Aguinis
Para
Europa, limitar la inmigración puede ser un arma de
doble filo
Podría
producir una invasión de ilegales
-
Para algunos intelectuales, lo mejor es que no exista
política alguna sobre migraciones
- El Viejo Continente,
cada vez más despoblado de jóvenes, necesita
trabajadores extranjeros
MADRID.- La
inmigración es un tema central del debate público en
Europa y en América. Fue objeto de una inquietante
presentación a cargo de Lorenzo Bernaldo de Quirós,
quien asaltó sin anestesia los prejuicios y
distorsiones que impiden una mirada racional sobre el
fenómeno.
Conmovió con una
estadística: la gente que vive fuera de su tierra natal
durante más de un año constituye el 3% de la
población mundial.
Se insiste, agregó, en
la amenaza que constituyen las oleadas migratorias sobre
la estabilidad e identidad de los países anfitriones,
pero no se tiene en cuenta que las sociedades prósperas
tienden a envejecer, disminuyen demográficamente y
necesitan mano de obra.
A mediados de esta
centuria, España será el país más envejecido del
mundo y tendrá un 22% menos de habitantes. Se calcula
que 34 países industrializados tendrán menos
población que ahora; Europa en su conjunto se reducirá
en un 12% y Japón, un 17 por ciento.
Estos datos confirman
la esquizofrenia reinante sobre el tema. Habría que
añadir las discusiones éticas sobre la legitimidad de
los Estados para imponer barreras a la libertad de
circulación de las personas -un derecho humano
fundamental-, mientras se exige libertad de circulación
para los bienes, información, servicios y capitales.
Las estrategias tanto
de uno como del otro lado del Atlántico
revelan que se pretende una planificación imposible. El
marco regulatorio en la mayoría de las economías
avanzadas es ineficaz y produce resultados antagónicos
a los buscados, como el estallido de la inmigración
ilegal.
"Igual que en el
caso del proteccionismo, la legislación sobre la
inmigración perjudica a todos. La mejor política sobre
inmigración es que no exista", dijo Bernaldo de
Quirós.
De hecho, fue la
práctica seguida por la mayoría de los Estados
occidentales, con la excepción de Rusia, desde el siglo
XIX hasta la Primera Guerra Mundial. Las restricciones
al libre movimiento de las personas era propio de
naciones poco civilizadas. Toda América se benefició
con los inmigrantes.
Sin
barreras
Por otro lado, en el Foro
Atlántico se
recordó que abandonar el país de origen requiere
valentía y desesperación. Los argentinos estamos
enterados. Desencadena un alto costo social, económico,
cultural y afectivo.
"Los inmigrantes
suelen ser personas más esforzadas, audaces e
imaginativas que la media de su país de origen",
dijo Bernaldo de Quirós.
Esto vale tanto para
las franjas de inmigración legal como ilegal. Cuando un
individuo decide abandonar su país y asumir sus costos,
no existen barreras capaces de detenerlo.
El número de
inmigrantes se ha acelerado en los últimos quince
años. Las oleadas que ingresaron en los Estados Unidos
y Europa occidental asombran por su parecido: cada año
reciben un millón de inmigrantes legales y medio
millón de ilegales.
La caída de la Cortina
de Hierro y la guerra en los Balcanes incrementaron el
flujo hacia Europa central. Ahora, la incorporación de
diez países a la Unión Europea lo hará más intenso.
El incesante deterioro de Africa y de América latina,
así como el descenso de los precios en materia de
comunicación y de transporte, son factores de enorme
potencia.
Cuatro
categorías
Los movimientos
migratorios se dividen en cuatro categorías: legales e
ilegales; voluntarios e involuntarios; calificados y no
calificados; temporales y permanentes. Contrariamente a
lo que se supone, los países industrializados aspiran a
importar capital humano calificado, pero este rubro es
escaso.
No obstante, la
inmigración tiene un impacto positivo en el bienestar
del país anfitrión. Para demostrarlo, Bernaldo de
Quirós ofreció un análisis pormenorizado que no cabe
en los límites de esta nota.
Sólo vale la pena
destacar que el desempleo -en contraste con las
ideologías xenófobas- no guarda relación de
causalidad con la inmigración, sino con la mayor o
menor flexibilidad del mercado de trabajo.
El problema se agudiza
donde estruja la pinza del desempleo y la rigidez
laboral: ahí los inmigrantes crean tensiones sociales y
políticas, aumentan la marginalidad y sobrecargan el
presupuesto público.
"La entrada de
inmigrantes, sin embargo, puede transformarse en un
vigoroso instrumento de presión para liberalizar las
rígidas estructuras laborales europeas que son la causa
del desempleo, fenómeno que quita el sueño a la Unión
Europea", añadió Bernaldo de Quirós.
Fue sorprendente la
demostración de que -contra la propaganda xenófoba-
una disminución de los inmigrantes en Europa tendría
un efecto demoledor sobre el nivel de vida de los
nativos en edad de trabajar, porque deberían soportar
una carga fiscal desproporcionada para sostener una
inmensa y creciente población pasiva.
Sin
oportunidades
El debate debe
centrarse en la inmigración ilegal. La Oficina de las
Naciones Unidas para el Control de las Drogas y la
Prevención del Crimen reconoce que el tráfico ilegal
de gente es un negocio más lucrativo que el de las
drogas. Y este negocio es producto del mercado negro que
fogonean las políticas restrictivas.
Igual que con el
comercio de estupefacientes, la primera reacción de las
autoridades es acentuar la represión. Pero cuanto más
restrictivas son las políticas de inmigración, mayores
se tornan los incentivos para los traficantes.
Los Estados revelan su
impotencia con amnistías periódicas para los ilegales.
La gente emigra porque no puede prosperar en su país de
origen. El proteccionismo de los Estados ricos estimula
la emigración de los pobres, porque disminuye en éstos
las oportunidades laborales.
En democracia, los
gobiernos no pueden imponer sus deseos, aunque sean
maravillosos. La dinámica de la globalización exige
más movilidad de la fuerza de trabajo, que se debe
aceptar y optimizar. La solución no pasa por la
restricción, sino por mitigar los efectos indeseables
generados por la inmigración ilegal y sus crueles
mafias.
El cierre del Foro,
a cargo de Mario Vargas Llosa, repasó la riqueza de
formulaciones, ideas y análisis que se trataron durante
la jornada e importan a Europa y a toda América. Esta
iniciativa estuvo patrocinada por la Fundación
Internacional para la Libertad, la Fundación Atlas y la
Fundación Iberoamérica-Europa.
Por
Marcos Aguinis
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