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Iº FORO ATLANTICO

EE.UU. y Europa, una relación que va mucho más allá de Irak

Los lazos transatlánticos sobreviven a guerras y diferencias

MADRID.– La temperatura estival superaba los 40 grados y se empezaban a denunciar muertes por insolación. Sin embargo, una temperatura diferente, y muy grata, reinó en la suntuosa Casa de América (palacio Linares), frente a la Cibeles en carroza de mármol y cuyos chorros de agua jamás disminuyen su ímpetu.

El Primer Foro Atlántico fue a puertas cerradas y en él nos reunimos un puñado de intelectuales y políticos decididos a no escamotear palabras ante los desafíos de la centuria, en especial los vínculos de Europa y América.

Durante la jornada, que fue riquísima y extenuante, hablaron y respondieron con inquietud, ironía, inteligencia, altos funcionarios del actual y anterior gobierno de España (incluidos el nuevo ministro de Economía y el ex presidente José María Aznar), así como pensadores de la talla de Giovanni Sartori, Jean François Revel, Mario Vargas Llosa y Carlos Alberto Montaner. Miguel Angel Rodríguez, flamante secretario general de la OEA, repasó ante nosotros los problemas del continente. Fue un banquete de información y lucidez.

Como argentino, a cada rato me pellizcaba la afirmación unánime, tanto de izquierda como de derecha, sobre algo que sabemos, pero no asumimos: un país prospera cuando genera confianza, pero la confianza es un rubro al que nuestra dirigencia no le presta atención. Ese rubro deriva de instituciones vigorosas, estabilidad y transparencia, tres pilares entecos de nuestra Argentina.

Mario Vargas Llosa destacó la historia de amistad entre Europa Occidental y los Estados Unidos, relación que sufre golpes, pero no se desmorona. Ambos territorios contribuyeron a la cultura de la democracia. Ese lazo no fue ni es un lecho de rosas, pero sobrevive a pesar de los zangoloteos que la castigaron en los Balcanes, en Afganistán, en Irak, en Africa. Tampoco debería olvidarse que la sevicia del despotismo aún rige por lo menos en un tercio del planeta.

El nuevo secretario de Asuntos Exteriores de España, Bernardino León Gross, evocó una imagen de Sócrates sobre el Mediterráneo: el filósofo lo comparó alguna vez con un charco rodeado de ranas. Pero las ranas de una orilla no se comportan como las del otro lado, afirmó sin rodeos. Occidente no es el Mediterráneo. Occidente no es sólo geografía y cultura, sino la acumulación de una historia que culmina en los actuales anhelos de libertad, tolerancia y progreso.

El nuevo gobierno español considera que hay una espantosa globalización del terrorismo, aseguró, y luchará contra sus pestilencias. Al mismo tiempo se debe profundizar el combate contra la pobreza, las drogas y el deterioro del medio ambiente.

El funcionario sorprendió al enfatizar que España es sensible al vínculo transatlántico, pese a una transitoria rispidez provocada por Irak. El nuevo gobierno sigue considerando a Estados Unidos como "un amigo y un aliado". Esta opinión fue respaldada por Trinidad Jiménez, coordinadora de la política exterior del PSOE.

Una Europa balbuceante

Jean François Revel, hombre macizo, de rostro hierático y una claridad que desafía ocho décadas de vida, deleitó a la audiencia.

Guste o disguste, tras la Guerra Fría quedó, dijo Revel, una sola superpotencia mundial. Antes habían sido potencias España, Francia, Inglaterra, pero nunca, ni siquiera la antigua Roma, fue una superpotencia que abarcase el mundo entero. Los Estados Unidos pueden intervenir en cualquier porción del planeta, no sólo con su fuerza militar, sino con su cultura. Aunque -insistió- los escritores norteamericanos tuvieron más influencia entre las dos guerras que ahora: basta recordar a Faulkner, a Hemingway. Revel lamentó que el odio a los Estados Unidos no sea más estudiado por los europeos democráticos. Esa reticencia se debe a que chocarían con la desagradable cifra de su propia responsabilidad en el unilateralismo que critican. Lo auspiciaron mediante su impotencia ante regímenes totalitarios que nacieron en la misma Europa y dos guerras desencadenadas por Europa. El Viejo Continente necesitó de los Estados Unidos.

Revel criticó a los europeos que, ante la amenaza terrorista, repiten la tendencia apaciguadora, balbuceante y genuflexa que tuvieron con el nazismo y el stalinismo. Recordó que el odio a los Estados Unidos no sólo pertenece a los antiglobalistas, marxistas vulgares y fundamentalistas (¡qué alianza más grotesca!), sino a la derecha nacionalista. Denunció que una parte de ese fenómeno antinorteamericano es fruto del resentimiento: se odia a los Estados Unidos por lo que son, no por lo que hacen. Lo que hace lo hicieron España, Francia, Inglaterra, Alemania, en los sanguinarios tiempos del colonialismo.

Para superar el unilateralismo, añadió Revel, deberían producirse iniciativas de cooperación mundial más eficaces a partir de Europa. Pero hasta ahora la Unión Europea no se ha destacado por sus propuestas fértiles. Tampoco tiene suficientes medios militares; su seguridad fue garantizada por los Estados Unidos durante 50 años, una ventaja que le brindó recursos para la construcción del Estado de bienestar.

Insistió en que los totalitarismos que diezmaron el siglo XX resucitan con su epígono, el terrorismo. Sus diversas expresiones esgrimen reivindicaciones variopintas, pero esas organizaciones conforman una red que aspira a imponerse por la fuerza. "El verdadero peligro que acecha al mundo se llama terrorismo, no unilateralismo. No hagamos como los panfletistas enajenados que durante la Guerra Fría machacaban que el peligro venía de los Estados Unidos, no de la Unión Soviética."

Hasta 1979 los Estados Unidos se esmeraron en aparecer neutrales en Medio Oriente, pero a partir de entonces estalló la revolución islámica, los soviéticos invadieron Afganistán y Saddam inició su guerra contra Irán. Revel miró fijo a la audiencia al preguntar: "¿Cuándo el pueblo de Irak gozó de soberanía? Recién ahora está cerca de esa posibilidad".

Dentro de los Estados Unidos retoza una autocrítica feroz. En cambio nada de eso ocurre en los países pobres, que son pobres por la ausencia de buenos debates. Es incorrecto simplificar que en los Estados Unidos peligra la democracia por el aumento de los controles antiterroristas. En tiempo de guerra siempre hay controles. Y el mundo está en guerra.

Las palabras de Revel siguieron resonando al producirse un fogoso cruce entre el periodista Hermann Tertsch y Trinidad Jiménez. Ella intentó justificar el apresurado retiro de las tropas españolas de Irak, pero no pudo explicar el retiro del Plan Colombia, una concesión que hizo José Luis Rodríguez Zapatero a Izquierda Unida. Tertsch desarrolló su crítica como si dictase un artículo poético. Describió el desembarco de tropas americanas, inglesas y polacas en el sur de Italia, el heroísmo de aquellos combatientes, las expectativas de la población oprimida. "Imaginemos que cuando trepaban las cuestas, llegaba una orden que decía a los polacos: «No avancen, abandonen a sus compañeros, regresen a casa»."

El periodista, divertido por el bochorno que invadía las mejillas de Trinidad, tomó su mano y la besó.

Por Marcos Aguinis


Europa avanza; América latina, no

Tras la Segunda Guerra, el Viejo Continente apostó por la integración; la región, por la diferenciación 

- Funcionarios e intelectuales analizaron las distancias que separan a uno de otra

- El populismo es, según varios de ellos, el motor de los problemas latinoamericanos

MADRID.- España había logrado obtener, hasta hace pocos meses, un protagonismo mundial que no experimentaba desde hacía siglos. "Es probable que le lleve años recuperarlo", señaló con dureza Mario Vargas Llosa antes de la exposición de José María Aznar, quien recordó que durante su gobierno se aplicaron golpes fuertes al terrorismo en lo militar, financiero y jurídico, además de impulsar la alianza atlántica.

Era la primera vez que Aznar hablaba en público desde que entregó el gobierno, y lo hacía, dijo, por la calidad del Foro. Enfatizó la necesidad de mantener estrechos vínculos entre Europa y América del Norte y del Sur. "Nos une un idéntico bagaje. No creo que haya una política para europeos y otra para los americanos", expresó.

También coincidió en que el terrorismo ha declarado la guerra a todo el mundo democrático. Sin disimulo, José María Aznar envió un claro mensaje a sus sucesores: "El terrorismo es viejo, pero los jihadistas trascienden a las formas anteriores en crueldad y fanatismo. Es un error brindarles cualquier concesión, porque eso estimula su virulencia".

La civilización ya ha confeccionado una lista completa de todas las organizaciones terroristas y Europa tiene la obligación de trabajar con más contundencia y más velocidad. "Para los jihadistas la firmeza no es provocativa, en cambio sí lo es la debilidad".

Aznar pasó de lo político a lo económico al asegurar que su experiencia de ocho años al frente del gobierno español le han demostrado que el progreso depende del cumplimiento de la palabra, la tributación racional, equitativa e implacable, instituciones fuertes, justicia independiente y un mercado libre.

A su juicio, es fundamental ir hacia la construcción de una gran área unida por el Atlántico. Europa y América tienen un pasado y un futuro común. Aznar prometió que esto lo va a repetir cuantas veces sea necesario.

El flamante secretario general de la Organización de Estados Americanos, Miguel Angel Rodríguez, añadió interesantes observaciones a los diversos tópicos que se habían presentado en el Foro. Rechazó, por ejemplo, que en Europa haya más diversidad y más idiomas que en América latina. "Sólo en Guatemala se hablan 23 idiomas indígenas. La Unión Europea está compuesta por 25 Estados y América latina y el Caribe, por 35".

Aunque los retos son similares y existe una comunidad de valores, después de la Segunda Guerra Mundial, Europa giró hacia la integración y América latina, hacia la diferenciación.

El rebrote populista

La desgracia es que América latina, en contraste con Europa, retrocede en lugar de avanzar. Gran parte de la culpa debe ser atribuida al rebrote populista, según describieron con datos precisos, tanto Carlos Alberto Montaner como Alvaro Vargas Llosa.

Los esfuerzos de reforma en los años 90 produjeron entusiasmo al principio, porque simulaban encaminarse hacia la modernización, pero el viraje falló. Se hizo una transferencia del monopolio estatal al monopolio privado. No se independizó la Justicia ni se eliminó la corrupción; no se saneó la burocracia ni se achicó el clientelismo; no se fortificaron las instituciones ni se consolidaron los derechos del individuo.

Fue un trágico período de "neta política antiliberal", a la que siguen llamando liberal o neoliberal los populistas que ahora necesitan argumentos para bloquear el progreso con ilusiones estatizantes, colectivistas y falsamente solidarias.

La pobreza es funcional a los demagogos. De modo que, en forma consciente o inconsciente, hacen lo posible por mantenerla mientras proclaman lo contrario. El populismo no hace reformas estructurales; es gatopardista.

Alvaro Vargas Llosa evocó la película "El rey pasmado", basada en una novela de Torrente Ballester. El actor principal, Gabino Diego, hace de Felipe IV, quien, al contemplar desnuda a Marfisa, la prostituta de la villa, queda pasmado.

"El resto de la película es un pretexto para ver a Felipe IV, es decir, a Gabino Diego, poner una exquisita cara de pasmo perpetuo que resulta en una de las genialidades del cine español", dijo.

Pasmados están muchos presidentes populistas de América latina, abrumados, embobados, por una realidad que los supera. Son "una pléyade de reyes pasmados, algunos simpáticos y bienintencionados, cuyo nervio vital parece haber quedado en suspenso ante una Marfisa descomunal", dijo Vargas Llosa.

Son incapaces de efectuar las reformas que ofrezcan garantías para ahorrar, poseer, invertir y comerciar, único camino de la prosperidad.

Para Montaner es urgente crear condiciones para el triunfo de los individuos, como ocurrió primero en Inglaterra durante su revolución gloriosa, que puso límites al gobierno, y después en los Estados Unidos, donde surgió el feliz self-made man. En esa línea destacó la sentencia de que los gobiernos no son la solución, sino el problema.

El contraste fue completado por otros expositores, que describieron aspectos de la sociedad norteamericana que en público se critican y en privado se aprecian. Por ejemplo, el manifiesto propósito de hacerse ricos, el orgullo por pertenecer a una sociedad en progreso incesante y la existencia de una ley que trata a todos por igual.

Los norteamericanos no alcanzaron ni alcanzarán la perfección porque son humanos y porque existen bolsones llenos de perversiones humanas. Pero marchan a la cabeza de Occidente. La revolución norteamericana fue anterior a la francesa y ésta tomó de aquella muchos de sus principios. Baste recordar a Lafayette en los tiempos inaugurales y después al ojo penetrante de Tocqueville.

Por Marcos Aguinis


El terrorismo, el enemigo en la nueva guerra mundial

Muchos son los riesgos de ignorarlo

- Intelectuales, funcionarios y políticos coincidieron en que el fenómeno exige nuevas formas de respuesta

- Y sobre todo, colaboración entre los países de Occidente

MADRID.- Ninguno de los participantes del Foro Atlántico desconocía uno de los últimos libros de Giovanni Sartori, titulado "La sociedad multiétnica".

Es un pequeño volumen que ataca la confusión entre dos conceptos que parecen idénticos y son antagónicos: pluralismo y multiculturalismo. El libro ha provocado cimbronazos entre los sociólogos, políticos y académicos al arrastrarlos hacia la evidencia de los errores con que manejaban este campo.

Algunos, desesperados por la demoledora argumentación del autor, dijeron "ya no es de los nuestros". Por supuesto, Sartori no se abraza a las ideas zombies. Es un florentino que hace honor a los talentos que produjo su ciudad natal. Analiza, estudia y no tiene reparos en criticar sus propias posturas si las estima equivocadas.

Respecto del vínculo entre Europa y los Estados Unidos, describió sin afeites la magnitud de la crisis.

Los Estados Unidos desprecian a la "vieja Europa" y su aristocracia decadente. Los europeos, a su turno, desprecian a los norteamericanos porque "son feos y torpes, porque no tienen nuestras hondas raíces". No sólo el marxismo residual, sino la Iglesia dislikes Americans.

Celos transatlánticos

Basta escarbar un poco y se descubre que hay envidia hacia los Estados Unidos. Cualquier envidia genera mucha fuerza argumental. Europa está cansada de guerra, es cierto. Pero olvida un sabio apotegma: "Si quieres paz, prepárate para la guerra". ¿Qué se debe hacer de ahora en más?

Sartori fue elocuente al demostrar que Irak no era un Estado terrorista, sino una repugnante dictadura. "Ahora será lo que no fue; ahora será un Estado terrorista", vaticinó.

Es casi imposible que Irak reconozca una Constitución secular, de modo que "preparémonos para que sea un Estado islámico, sin saber aún cuál será la intensidad o el carácter de ese islamismo", dijo Sartori.

La invasión a ese país generó el ingreso o la producción de miles de terroristas. El terrorismo ha declarado la guerra más cruel y despiadada, cuya magnitud aún desconocemos. "¡Sólo medio kilo de toxina botulínica puede matar un millón de personas!", exclamó el célebre pensador italiano.

En consecuencia, "no tenemos alternativa". El daño fue hecho y debemos pensar para adelante.

Si las tropas lideradas por Occidente se retirasen por completo de Irak, sufriremos la conversión masiva de ese país en una base del terrorismo internacional.

Por lo tanto, el único camino que debemos transitar, aunque disguste, es el de la colaboración con los Estados Unidos y otros países que insisten en impedir semejante resultado. Hacer de tripas corazón, porque el planeta está que arde, y el incendio llevará muchos años en apagarse.

Reformas en la región

En el Foro se pasaba de lo político a lo económico y viceversa. Mucho interés provocó la participación de Pedro Solbes, nuevo ministro de Economía y vicepresidente del flamante gobierno español.

De entrada afirmó que su programa comprende estabilidad presupuestaria, innovación tecnológica, hacer más eficiente el sector público y reducir los costos del Estado.

No se producirán rupturas con la administración anterior. Impulsará el seguimiento de la productividad para mejorarla donde se descubran fallas. Solbes reconoció que en los Estados Unidos había una fecunda interrelación entre lo público y lo privado; "ahí tenemos mucho que aprender".

Para España, América latina ha sido y sigue siendo una prioridad. Señaló que España es el segundo inversor en el subcontinente después de los Estados Unidos.

A su vez, los Estados Unidos son el mayor inversor en España y uno de los principales mercados de la producción peninsular.

En otras palabras, "el vínculo de mi país con los Estados Unidos y América latina es muy fuerte". Pero -refiriéndose a América latina- Solbes dijo que debe asumir reformas estructurales que atraigan la inversión; muy pocos países gozan de predictibilidad.

Mientras descargaba estas frases, sentí que se refería en especial a los argentinos.

Agregó el ministro Solbes que no se debe lastimar la alianza con los Estados Unidos, porque afectaría sus inversiones en Europa. Lamentó sin rodeos que su gobierno haya decidido retirarse del Plan Colombia. Esa confesión produjo murmullos.

Sin pelos en la lengua, Solbes lo atribuyó a la falta de coordinación entre la política económica y la política exterior.

Contra la impresión que recoge cierta prensa, insistió en que España seguirá cerca de los Estados Unidos y que la única medida enojosa estuvo vinculada con las tropas en Irak, medida parcialmente reparada con más tropas hacia Afganistán.

Como Hitler

La posición de Solbes, que revela una envidiable continuidad institucional en España, fue corroborada por Trinidad Jiménez, la joven y bella líder que coordina la política exterior del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Reconoció que hay una crisis global de la seguridad porque el terrorismo es global.

Ahora no existe una guerra entre naciones ni se combate con métodos tradicionales. Nuevas formas de guerra exigen nuevas formas de respuesta. Es urgente aumentar la colaboración de inteligencia entre todos los Estados, y esa colaboración debe ser franca y decidida.

"Queremos tener muy buenas relaciones con los Estados Unidos", previno Trinidad Jiménez.

El periodista Hermann Tertsch, del diario El País, reconoció que antes del 11 de marzo pasado no se percibieron las amenazas.

"Estamos en una guerra mundial, sólo que más larga", dijo Tertsch. Hacer la paz por separado con el terrorismo, como pretenden ciertas franjas, condena al fracaso y la ignominia.

Rafael Bardají, experto en política exterior, añadió más adelante que ha leído los escritos de Osama ben Laden desde arriba hacia abajo y desde abajo hacia arriba.

"Es como Hitler: primero escribe y luego hace. No miente, sólo que al mundo le cuesta creerle", afirmó.

Ejecuta una planificación horrorosa. Para Ben Laden, Al-Qaeda y sus seguidores, por ejemplo, España es Dar al Islam, es decir, tierra del islam que debe ser reconquistada.

No hay que descuidar ese dato.

Por Marcos Aguinis


Para Europa, limitar la inmigración puede ser un arma de doble filo

Podría producir una invasión de ilegales

- Para algunos intelectuales, lo mejor es que no exista política alguna sobre migraciones

- El Viejo Continente, cada vez más despoblado de jóvenes, necesita trabajadores extranjeros

MADRID.- La inmigración es un tema central del debate público en Europa y en América. Fue objeto de una inquietante presentación a cargo de Lorenzo Bernaldo de Quirós, quien asaltó sin anestesia los prejuicios y distorsiones que impiden una mirada racional sobre el fenómeno.

Conmovió con una estadística: la gente que vive fuera de su tierra natal durante más de un año constituye el 3% de la población mundial.

Se insiste, agregó, en la amenaza que constituyen las oleadas migratorias sobre la estabilidad e identidad de los países anfitriones, pero no se tiene en cuenta que las sociedades prósperas tienden a envejecer, disminuyen demográficamente y necesitan mano de obra.

A mediados de esta centuria, España será el país más envejecido del mundo y tendrá un 22% menos de habitantes. Se calcula que 34 países industrializados tendrán menos población que ahora; Europa en su conjunto se reducirá en un 12% y Japón, un 17 por ciento.

Estos datos confirman la esquizofrenia reinante sobre el tema. Habría que añadir las discusiones éticas sobre la legitimidad de los Estados para imponer barreras a la libertad de circulación de las personas -un derecho humano fundamental-, mientras se exige libertad de circulación para los bienes, información, servicios y capitales.

Las estrategias tanto de uno como del otro lado del Atlántico revelan que se pretende una planificación imposible. El marco regulatorio en la mayoría de las economías avanzadas es ineficaz y produce resultados antagónicos a los buscados, como el estallido de la inmigración ilegal.

"Igual que en el caso del proteccionismo, la legislación sobre la inmigración perjudica a todos. La mejor política sobre inmigración es que no exista", dijo Bernaldo de Quirós.

De hecho, fue la práctica seguida por la mayoría de los Estados occidentales, con la excepción de Rusia, desde el siglo XIX hasta la Primera Guerra Mundial. Las restricciones al libre movimiento de las personas era propio de naciones poco civilizadas. Toda América se benefició con los inmigrantes.

Sin barreras

Por otro lado, en el Foro Atlántico se recordó que abandonar el país de origen requiere valentía y desesperación. Los argentinos estamos enterados. Desencadena un alto costo social, económico, cultural y afectivo.

"Los inmigrantes suelen ser personas más esforzadas, audaces e imaginativas que la media de su país de origen", dijo Bernaldo de Quirós.

Esto vale tanto para las franjas de inmigración legal como ilegal. Cuando un individuo decide abandonar su país y asumir sus costos, no existen barreras capaces de detenerlo.

El número de inmigrantes se ha acelerado en los últimos quince años. Las oleadas que ingresaron en los Estados Unidos y Europa occidental asombran por su parecido: cada año reciben un millón de inmigrantes legales y medio millón de ilegales.

La caída de la Cortina de Hierro y la guerra en los Balcanes incrementaron el flujo hacia Europa central. Ahora, la incorporación de diez países a la Unión Europea lo hará más intenso. El incesante deterioro de Africa y de América latina, así como el descenso de los precios en materia de comunicación y de transporte, son factores de enorme potencia.

Cuatro categorías

Los movimientos migratorios se dividen en cuatro categorías: legales e ilegales; voluntarios e involuntarios; calificados y no calificados; temporales y permanentes. Contrariamente a lo que se supone, los países industrializados aspiran a importar capital humano calificado, pero este rubro es escaso.

No obstante, la inmigración tiene un impacto positivo en el bienestar del país anfitrión. Para demostrarlo, Bernaldo de Quirós ofreció un análisis pormenorizado que no cabe en los límites de esta nota.

Sólo vale la pena destacar que el desempleo -en contraste con las ideologías xenófobas- no guarda relación de causalidad con la inmigración, sino con la mayor o menor flexibilidad del mercado de trabajo.

El problema se agudiza donde estruja la pinza del desempleo y la rigidez laboral: ahí los inmigrantes crean tensiones sociales y políticas, aumentan la marginalidad y sobrecargan el presupuesto público.

"La entrada de inmigrantes, sin embargo, puede transformarse en un vigoroso instrumento de presión para liberalizar las rígidas estructuras laborales europeas que son la causa del desempleo, fenómeno que quita el sueño a la Unión Europea", añadió Bernaldo de Quirós.

Fue sorprendente la demostración de que -contra la propaganda xenófoba- una disminución de los inmigrantes en Europa tendría un efecto demoledor sobre el nivel de vida de los nativos en edad de trabajar, porque deberían soportar una carga fiscal desproporcionada para sostener una inmensa y creciente población pasiva.

Sin oportunidades

El debate debe centrarse en la inmigración ilegal. La Oficina de las Naciones Unidas para el Control de las Drogas y la Prevención del Crimen reconoce que el tráfico ilegal de gente es un negocio más lucrativo que el de las drogas. Y este negocio es producto del mercado negro que fogonean las políticas restrictivas.

Igual que con el comercio de estupefacientes, la primera reacción de las autoridades es acentuar la represión. Pero cuanto más restrictivas son las políticas de inmigración, mayores se tornan los incentivos para los traficantes.

Los Estados revelan su impotencia con amnistías periódicas para los ilegales. La gente emigra porque no puede prosperar en su país de origen. El proteccionismo de los Estados ricos estimula la emigración de los pobres, porque disminuye en éstos las oportunidades laborales.

En democracia, los gobiernos no pueden imponer sus deseos, aunque sean maravillosos. La dinámica de la globalización exige más movilidad de la fuerza de trabajo, que se debe aceptar y optimizar. La solución no pasa por la restricción, sino por mitigar los efectos indeseables generados por la inmigración ilegal y sus crueles mafias.

El cierre del Foro, a cargo de Mario Vargas Llosa, repasó la riqueza de formulaciones, ideas y análisis que se trataron durante la jornada e importan a Europa y a toda América. Esta iniciativa estuvo patrocinada por la Fundación Internacional para la Libertad, la Fundación Atlas y la Fundación Iberoamérica-Europa.

Por Marcos Aguinis

 

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Mario Vargas Llosa

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